Debate: México profundiza su dependencia de granos del exterior y crece vulnerabilidad alimentaria

Carlos Bojórquez Robles | 05 de mayo de 2026

Especialistas advierten que México mantiene alta dependencia de importaciones de alimentos, lo que eleva riesgos ante choques externos y evidencia rezagos estructurales en productividad agrícola.

La discusión sobre la seguridad alimentaria en México volvió a poner sobre la mesa una realidad incómoda: el país depende crecientemente del exterior para abastecer su consumo básico.

Durante el foro virtual «¿Seguridad alimentaria vs dependencia de importaciones?», especialistas coincidieron en que el desafío no es menor y tiene raíces estructurales.

El debate fue moderado por Juan Carlos Anaya, director general del Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA), y participaron Rogelio García Moreno, vicepresidente agrícola del Consejo Nacional Agropecuario, y Alberto Vizcarra Osuna, miembro del Movimiento Ciudadano por el Agua y del Frente Nacional por el Rescate del Campo Mexicano.

«Nos referimos a los granos básicos, en virtud de que México, en lugar de ir para adelante, pues va para atrás: producíamos 41 millones de toneladas de granos, el año pasado llegamos a 54 millones, y este año si acaso vamos a llegar a 35 millones. Pero las importaciones van con todo. México importaba alrededor de 40 millones de toneladas, hoy estamos importando 48 millones, y ya representan el 56% del consumo en México. Hemos perdido el tema de seguridad alimentaria, de acuerdo con la FAO», expuso Anaya, al subrayar que la tendencia se ha profundizado en granos estratégicos como el maíz.

 

Fenómeno de fondo

Tomando en cuenta que la seguridad alimentaria implica garantizar abasto suficiente, accesible y estable, los analistas coincidieron en que es altamente preocupante la incapacidad de la producción nacional para cubrir la demanda interna. Y fueron enfáticos en apuntar que la autosuficiencia total no es necesariamente el objetivo, pero sí reducir vulnerabilidades externas.

Se destacó que la dependencia alimentaria es resultado de decisiones acumuladas durante décadas. Modelos de apertura comercial, rezagos tecnológicos y una estructura agraria fragmentada han limitado la productividad. De acuerdo con estimaciones citadas, México produce alrededor de la mitad de los alimentos que consume, lo que evidencia un déficit estructural.

En esa línea, se advirtió que la exposición a mercados internacionales implica riesgos crecientes. «La seguridad alimentaria no puede quedar sujeta a factores externos», plantearon los especialistas, al referirse a la volatilidad de precios, conflictos geopolíticos y disrupciones logísticas que afectan las cadenas de suministro globales.

Otro de los puntos clave fue el papel de la política pública. Se coincidió en que los programas orientados a elevar la producción deben ser integrales y sostenidos, incorporando innovación tecnológica, financiamiento y fortalecimiento de pequeños productores. Sin estos elementos, señalaron, cualquier estrategia de autosuficiencia será limitada.

Fuente: Debate

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