Debate: Crisis del jitomate en México: ¿Por qué su precio se disparó hasta un 180%?

Juan Chaldez Aispuro | 20 de mayo de 2026.

El jitomate o tomate (depende de la región), ingrediente indispensable en la dieta mexicana, ha dejado de ser un producto accesible para convertirse en un artículo de lujo en las mesas de millones de hogares con un aumento de precio que alcanzó hasta 180%.

Lo que comenzó como una fluctuación estacional ha escalado a una crisis económica que, en los primeros cuatro meses de 2026, ha registrado un encarecimiento acumulado del 107.80% a nivel nacional, alcanzando picos alarmantes de casi el 180% en ciertas entidades federativas.

Esta situación no solo presiona la inflación general, sino que ha modificado drásticamente los hábitos de consumo de la población, que ahora se ve obligada a racionar las compras de este alimento básico.

 

Los estados donde el jitomate es un lujo

El fenómeno del encarecimiento no ha golpeado a México de manera uniforme. Según las cifras oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), el comportamiento de los precios ha sido heterogéneo, con variaciones que oscilan entre el 68.36% y el 179.65%.

El desglose de los datos estatales revela una brecha profunda entre las regiones del país, donde al menos 20 estados han visto duplicarse el costo de esta hortaliza en lo que va del año.

A continuación, se detallan las entidades que encabezan la lista de mayores aumentos, lo que representa el «epicentro» de la inflación del jitomate en 2026:

  • Hidalgo: Lidera la carestía nacional con un incremento del 179.65%.

  • Querétaro: Registra un alza del 156.47%.

  • Tlaxcala: Presenta una variación del 138.43%.

  • Guerrero: Con un aumento del 128.84%.

  • Estado de México: Reporta un incremento del 127.61%.

  • Guanajuato: Se posiciona como la sexta entidad más afectada con un 126.3%.

  • Coahuila: Cierra el bloque de mayores alzas con un 126.21%.

En contraste, los estados que han logrado mantener incrementos por debajo del 100% —aunque aún significativos— son Sonora (68.36%), Chiapas, Yucatán, Sinaloa, Nuevo León y Quintana Roo, este último con un 87.49%.

En la Ciudad de México, el aumento se situó en un 102.94%, cifra que se mantiene ligeramente por debajo del promedio nacional, pero que ha impactado severamente en los mercados populares y supermercados de la capital.

 

¿Por qué el campo mexicano no abastece la demanda nacional?

La pregunta que resuena en los mercados es: ¿qué causó este colapso en la oferta? La respuesta es una combinación de factores climáticos externos y problemas fitosanitarios internos.

La presidenta Claudia Sheinbaum explicó recientemente que uno de los detonantes principales proviene de Estados Unidos, país que ha incrementado masivamente sus importaciones de jitomate mexicano debido a que las heladas en Florida destruyeron la producción esperada en territorio estadounidense.

Al haber una demanda externa tan agresiva, el producto disponible para el consumo interno en México disminuye, elevando automáticamente su valor.

A la par de la presión internacional, el campo mexicano ha enfrentado sus propios desafíos. Se ha reportado la presencia de plagas en las zonas de siembra y cosecha, lo que ha reducido la productividad de las tierras nacionales.

Esta «tormenta perfecta» entre la demanda de exportación y la baja producción local ha generado una escasez que los comerciantes ya resienten en sus inventarios.

En estados como Colima, los vendedores advierten que la caja de jitomate ha alcanzado los 900 pesos, lo que se traduce en precios al consumidor final de entre 45 y 50 pesos por kilo en mercados locales.

 

Intermediarios y distorsiones: El misterio del precio en supermercados

Uno de los puntos más polémicos de esta crisis económica es la enorme diferencia de precios dependiendo del punto de venta.

Mientras que en las centrales de abasto y mercados populares el kilo puede oscilar entre los 35 y 60 pesos, en las cadenas de autoservicio el precio llega a triplicarse, rozando los 100 pesos por kilo.

De acuerdo con un análisis del Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA), el problema raíz no reside únicamente en la producción, sino en las distorsiones de la comercialización previa al consumidor final.

Los especialistas señalan que los supermercados están registrando márgenes de ganancia significativamente altos, lo que encarece artificialmente el producto.

Para dar una idea de la disparidad, al 19 de abril de 2026, los precios en supermercados se reportaron de la siguiente manera:

  • La Comer: Jitomate Bola en 98.50 pesos; Saladet en 49.00 pesos.

  • Soriana: Jitomate Bola en 89.00 pesos; Saladet en 46.00 pesos.

  • Walmart: Saladet en 55.00 pesos.

  • Chedraui: Jitomate Bola en 65.00 pesos; Saladet en 46.00 pesos.

Esta brecha de precios sugiere que, además de los factores de oferta y demanda, existe un fenómeno de especulación o costos logísticos excesivos que están afectando directamente el bolsillo de los hogares que realizan sus compras en tiendas departamentales.

 

Inflación, inseguridad y clima: Los factores invisibles del aumento

Para comprender por qué el jitomate es más caro en unas regiones que en otras, es necesario mirar los factores macroeconómicos y sociales.

Gabriela Siller, economista en jefe de Banco Base, señala que el crecimiento económico diferenciado entre los estados juega un papel crucial: a mayor dinamismo económico en una entidad, mayor es la presión sobre los precios locales.

Existen otros factores «invisibles», pero determinantes, que encarecen el alimento:

  • Costos logísticos: La ubicación geográfica de estados alejados de los centros de producción incrementa el flete.

  • Inseguridad: El robo de carga o las cuotas impuestas en las rutas de transporte se trasladan inevitablemente al costo final del jitomate.

  • Tipo de cambio: Afecta principalmente a los estados del norte debido a la intensa actividad comercial e importación de insumos agrícolas.

  • Remesas: En entidades con alta recepción de remesas, el aumento en el ingreso familiar genera una mayor demanda de productos básicos, lo que puede empujar los precios al alza.

 

El impacto social: Familias obligadas a «comprar lo necesario»

Más allá de las gráficas de inflación y los reportes de INEGI, la crisis del jitomate tiene un rostro humano.

En entidades como Colima y Guanajuato, las familias de ingresos bajos y medios son las más vulnerables ante este escenario.

El incremento mensual del 19.25% en el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) reportado en mayo refleja una presión insostenible para muchos.

Testimonios recogidos en mercados locales muestran una realidad dolorosa: los consumidores han dejado de comprar por kilo para hacerlo por pieza.

Esta reducción en las cantidades de compra no es opcional, sino una medida de supervivencia financiera ante el alza simultánea de otros productos de la canasta básica, como la papa, el tomate verde y el chile pasilla.

La crisis del jitomate es, en última instancia, un recordatorio de la fragilidad de la seguridad alimentaria frente a factores globales y distorsiones internas.

Mientras la oferta no se estabilice y los márgenes de comercialización no se regulen, el «oro rojo» seguirá siendo un lujo difícil de costear para la mayoría de los mexicanos.

Fuente: Debate

Comparte en tus redes:

Suscríbete

Regístrate a nuestra comunidad y recibirás noticias diarias que te ayudaran a mantener tu ventaja estratégica. Es totalmente gratuito.