Braulio Carbajal | 27 de octubre de 2026.

Las compras crecieron 5.1 por ciento en volumen y 8.1 por ciento en valor frente a enero-septiembre de 2025. Lo anterior significa que este año el país ha adquirido 1.8 millones de toneladas adicionales y destinó 894.3 millones de dólares más al abastecimiento externo.
México se ubica como el segundo importador mundial de granos y oleaginosas, sólo detrás de China, y el primero en maíz, el cual representó 52.2 por ciento de la cantidad importada, con 19.5 millones de toneladas, 5.8 por ciento más que un año antes, y su valor fue de 4 mil 355.3 millones de dólares, un incremento de 4.2 por ciento.
A detalle, las compras de maíz amarillo, destinado a alimento de ganado y en la industria, avanzó 7.4 por ciento a 18.9 millones de toneladas, mientras las de maíz blanco, ingrediente de la cadena de la masa y la tortilla, retrocedió 27.8 por ciento, a 593 mil 100 toneladas. Las compras de origen estadunidense concentran cerca de 99.8 por ciento del volumen de este grano.
El complejo de soya aumentó 16 por ciento en toneladas y 23.8 por ciento en valor, hasta 3 mil 325.2 millones de dólares. La canola elevó sus compras 15.6 por ciento en volumen y 29.4 en valor.
En el renglón de “otros”, que agrupa soya, canola, aceites, complejo de algodón, cebada, malta y avena, las importaciones subieron 10.2 por ciento en cantidad y 15.4 en costo, con 5 mil 765.7 millones de dólares.
Las compras de trigo bajaron 1.6 por ciento a 4.4 millones de toneladas, pero su precio subió 7.7 por ciento a mil 245.5 millones de dólares, con un valor medio por tonelada 9.4 por ciento mayor.
El sorgo cayó 38.8 por ciento en cantidad y 36.6 en monto de compra, mientras el frijol disminuyó 38.7 por ciento en volumen y 50.9 en valor. El arroz creció 6.7 por ciento en toneladas y 4.4 en el total a pagar.
GCMA advirtió que el volumen importado y la factura crecen de forma simultánea, lo que implica mayor exposición al exterior, por lo que propone que la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural y los gobiernos estatales articulen un mecanismo de agricultura por contrato, coberturas de precios, ingresos de referencia con crédito, seguro y asistencia técnica antes de la siembra, con el objetivo de recuperar oferta competitiva y reducir la vulnerabilidad del abasto.
Fuente: La Jornada
