Carlos Bojórquez Robles | 02 de abril de 2026
Calor extremo adelanta cosechas de maíz en Sinaloa y reduce rendimientos, mientras la sequía golpea hortalizas y limita la oferta, presionando precios en un mercado ya tensionado
La presencia de una línea seca en el noroeste de México está intensificando las condiciones de calor extremo, generadas por el choque entre corrientes de aire seco y húmedo, lo que agrava un escenario climático ya presionado por un segundo invierno consecutivo con temperaturas por encima de lo normal.
Panorama adverso
De acuerdo con el reporte del Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA), correspondiente a la semana 13 del año, estas condiciones están impactando directamente en los principales cultivos del noroeste, particularmente en Sinaloa, donde el maíz registra una aceleración inusual en sus ciclos productivos.
El organismo señala que las altas temperaturas han adelantado la cosecha del grano hasta en 15 días, reduciendo el ciclo de desarrollo a aproximadamente 165 días, frente a los 180 a 185 días habituales. Este acortamiento del periodo vegetativo está afectando el llenado de grano, lo que se traduce en una caída en los rendimientos estimada entre 1 y 2 toneladas por hectárea, respecto a los niveles promedio que oscilan entre 12 y 15 toneladas por hectárea.
El impacto no se limita al maíz. Las hortalizas también enfrentan un panorama adverso. Cultivos como pepino, tomate y chile presentan afectaciones derivadas del estrés térmico y la falta de humedad, lo que ha comenzado a reflejarse en una reducción significativa de la oferta en los mercados.
Este menor volumen disponible podría mantener la presión alcista en los precios de estos productos, en un contexto donde ya se observan niveles elevados para varios alimentos frescos.
En contraste, el reporte indica que las lluvias registradas en regiones del occidente y centro del país han sido favorables para las labores de preparación de tierras rumbo al ciclo primavera-verano, lo que podría contribuir a estabilizar la producción en los próximos meses.
No obstante, en el sur del país, las precipitaciones podrían generar efectos contraproducentes, al retrasar cosechas de frutales y acentuar las presiones sobre los precios, en un entorno donde los factores climáticos continúan marcando el pulso de la producción agrícola nacional.
Fuente: Debate

