Daniel Villaman | 03 de marzo de 2026
En los últimos años, la autosuficiencia alimentaria de México en materia de granos básicos ha venido cayendo con fuerza, conforme el modelo productivo se enfoca en cultivos de mayor valor para su exportación. En 2018, México producía el 62% del maíz que consumía. Este 2026, se proyecta que el porcentaje se reduzca hasta apenas 52%.
De acuerdo con el indicador de Autosuficiencia Alimentaria por Sector y Producto, elaborado por Grupo Consultor de Mercados Agrícolas con base en información aduanal y agroalimentaria del gobierno de México, la producción de granos estratégicos continúa presentando rezagos estructurales, lo que mantiene una alta dependencia de importaciones.
El sector de Granos y Oleaginosas cayó de 53% a 44% de autosuficiencia entre 2018 y 2026. El maíz baja 10 puntos porcentuales. El trigo muestra el deterioro más severo, al pasar de 42% a 28%, mientras el arroz permanece en un nivel crítico de solo 20%.
En un severo contraste, los sectores hortícola y agroindustrial, como la caña, café y agave, mantienen un superávit que sigue creciendo.
Para GCMA, esto confirma que la política alimentaria mexicana sigue teniendo como principal reto una dependencia estructural de alimentos base provenientes del exterior. Son estos mismos granos los que determinan, principalmente, la autosuficiencia alimentaria nacional.
La consultora concluye en que es necesaria inversión en productividad, infraestructura hídrica y ordenamiento productivo para que esta brecha no se siga ampliando en el futuro.
El director de GCMA, Juan Carlos Anaya, prevé que en 2026 México se mantendrá, por cuarto año consecutivo, como el mayor importador de maíz a nivel mundial. Esto se deberá a la menor producción en estados como Sinaloa, causada por la incertidumbre en la comercialización del grano.
Fuente: Revista Espejo