Víctor Cisneros | 26 de agosto de 2026.

El incremento coloca al huevo entre los productos con mayores alzas para un periodo comparable desde agosto de 2006, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). La variación resulta especialmente sensible por tratarse de uno de los alimentos más consumidos y accesibles para millones de familias.
El aumento ya se refleja en distintos puntos de venta. Datos del Sistema Nacional de Información e Integración de Mercados y de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) muestran que, en menos de un mes, el precio mayorista por kilogramo en la Central de Abasto de la Ciudad de México pasó de 30 a 37 pesos, un incremento de 23.33%.
En tiendas y supermercados, el costo varía según la región. El kilogramo puede venderse entre 50 y 70 pesos, mientras que en algunas zonas fronterizas, como Tijuana, se han reportado precios superiores a 80 pesos.
La presión sobre el bolsillo se suma a otros aumentos registrados en productos básicos como la cebolla y el chile serrano.
El huevo tiene una característica que amplifica el impacto de cualquier movimiento en su precio: su consumo es masivo y funciona como una de las principales alternativas de proteína para los hogares con presupuestos limitados.
De acuerdo con el Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA), después de la pandemia de Covid-19 se debilitó el consumo de proteínas más caras y aumentó la demanda de productos con precios más accesibles, principalmente huevo y pollo.
Juan Carlos Anaya, director general del GCMA, explicó que en periodos de dificultades económicas los hogares de ingresos medios y bajos suelen modificar sus decisiones de compra.
Mientras la carne de res tiene un mayor peso en el consumo de los sectores con ingresos altos, el huevo mantiene una presencia similar entre distintos niveles socioeconómicos. Por esa razón, el GCMA lo identifica como un alimento “democrático”.
México, además, mantiene uno de los niveles de consumo más altos del mundo. En promedio, cada persona consume 345 huevos al año, equivalentes a más de 26 kilogramos, según cifras citadas por la Unión Nacional de Avicultores.
El alza tiene un efecto directo en el gasto cotidiano porque el huevo forma parte de desayunos, comidas y cenas de millones de mexicanos.
El estudio del GCMA sobre los hábitos de consumo señala que el gasto de los hogares en proteína animal aumentó de 174 mil 262 millones de pesos en 2022 a 208 mil 833 millones en 2024, un crecimiento real de 8%. Su participación dentro del gasto en alimentos del hogar pasó de 39.1 a 39.8%.
El impacto no es igual para todos. Advirtió que los hogares de menores ingresos destinan alrededor de 52% de su gasto a alimentos, mientras que en el de mayores recursos la proporción es de 14%.
En ese contexto, el aumento del huevo reduce el margen de compra de las familias. Una alternativa para encontrar mejores precios es acudir a mercados tradicionales o centrales de abasto, donde el costo por pieza puede ser menor que en supermercados y tiendas de conveniencia.
Fuente: Infobae México

