GCMA – GOULA. Cómo impactará la crisis mundial de cereales a las empresas mexicanas.

Armando Aguilar. 27/04/2022.

Guerra e inflación amenazan los precios al grado de una posible crisis alimentaria global. Bimbo, Gruma y Herdez deben resistir ante la crisis mundial por el alza en trigo y maíz.

Las miradas de preocupación se enfocan en el maíz y el trigo, que son los cereales que más se producen y consumen en el mundo. El nivel récord en precio que ha tenido el maíz en la Bolsa de Valores de Chicago, Estados Unidos, es de 327.3 dólares por tonelada. Esto sucedió el 21 de agosto de 2012. El 20 de abril pasado, el grano alcanzó los 321.2 dólares por tonelada, de acuerdo con datos del Grupo Consultor de Mercados Agrícola (GCMA).

Si hablamos de trigo, nos encontramos con el nivel de precios más alto de los últimos 14 años. La tonelada de trigo alcanzó, también el 20 de abril, un costo de 427.4 dólares por tonelada. El récord es de febrero de 2008: 491.3 dólares por tonelada. “Es muy viable que estos cereales rompan sus récords históricos”, comenta César Flores, analista de commodities del GCMA.

La invasión rusa sobre Ucrania es el principal factor de esta oleada de precios altos en los granos. Estas dos naciones producen 28% de las exportaciones totales de trigo del mundo, según datos del Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT). Rusia y Ucrania también son colosos del maíz, pues comercializan prácticamente el 20% del comercio mundial de este grano.

Con los extraordinarios incrementos en los precios de los cereales y el alza en energéticos, preocupa el desempeño de las empresas del sector alimentario. Sumado al conflicto bélico en Europa, ello ha ocasionado que compañías globales como Bimbo, Gruma y Herdez ajusten sus estrategias para reducir el impacto.

“Aunque hoy se declarará el fin de la guerra en Ucrania, pasarán meses para que los puntos de exportación se recuperen. Tan sólo el puerto de Odesa, el puerto más importante de ese país, ya fue bombardeado”, señala Flores.

La guerra en Ucrania ha impulsado un incremento inusitado en el precio mundial de los alimentos. El índice de precios de los alimentos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación (FAO) reportó en marzo de este año un incremento de 12.6% respecto de febrero, un salto que situó a este indicador en el nivel más alto desde su creación en 1990. Esto se debe al alza en los precios que registran alimentos como carne, aceites vegetales, productos lácteos y, por supuesto, los cereales.

La guerra como detonante de la crisis mundial

César Flores explica que el conflicto geopolítico ha limitado todas las operaciones relacionadas con la producción de cereales en los dos países. “Pero el mayor problema es que cada vez hay menos gente trabajando en el campo. Los productores de trigo no dieron el mantenimiento a los cultivos de invierno. La siembra de primavera del maíz ya tenía que haber empezado. El alza en precios se ha dado porque no hay quien se esté dedicando al 100%, como debería ser, a la siembra de estos cereales”. A principios de marzo, la FAO estimó que hasta un 30% de las tierras cultivables de Ucrania podrían no labrarse debido a la guerra.

Más sal a la herida: Rusia es el mayor productor de fertilizantes en el mundo. A mediados de marzo pasado, el multimillonario ruso Andrei Melnichenko, fundador de EuroChem, uno de los principales productores de fertilizantes de Rusia, advirtió que el mundo está por experimentar una crisis alimentaria. “Los fertilizantes cada vez son menos asequibles para el sector agrícola por culpa de la guerra”, dijo en una entrevista a Reuters.

La amenaza no sólo proviene de las limitantes en la actividad agrícola. “Hay que recordar que desde el año pasado las cadenas de suministro a nivel internacional se han visto afectadas, lo que se refleja en los precios altos de muchas materias primas”, comenta el director de Análisis y Estrategia Bursátil de Monex. “Y hoy vemos un escenario aún más complicado porque con la guerra se han incrementado los precios de los energéticos que son de los principales insumos de las empresas”, agrega. Rusia es uno de los más grandes productores de gas y petróleo del mundo, y la amenaza de escasez se refleja en los precios mundiales de los energéticos.

Esto nos lleva al tema de los biocombustibles. “El gobierno de Joe Biden ha querido sobrellevar el alza en los precios de las gasolinas con la mayor utilización de bioetanol, que se produce con maíz. Esto limitará la cantidad maíz para alimentación y sumará al incremento en precios del grano”, señala César Flores.

Las salidas inciertas a la crisis de cereales en todo el mundo

Pensar en otros cereales que emerjan para sustituir al trigo y el maíz no es algo viable. Podría pensarse en que el sector pecuario, por ejemplo, sustituya el consumo de maíz por sorgo, pero la producción mundial de este cereal no da para ello.

“Habrá quien piense que la avena puede sustituir al trigo, pero también hemos tenido problemas: Canadá, uno de los principales productores de este cereal, padeció una sequía el año pasado que le hizo perder la mitad de su cosecha”, refiere el analista del GCMA.

Las soluciones se centran en la producción de trigo y maíz que puedan alcanzar otros países. Brasil ha registrado cosechas récord de cereales en los últimos años, pero enfrentará problemas de sequías que siempre ponen en tela de duda las producciones anuales. Estados Unidos, otro de los graneros del mundo, lleva dos años con una menor cosecha de trigo por temas climáticos. “Además, el precio del grano estadounidense no es tan competitivo como los cereales europeos o rusos”, añade Flores.

Otra posible salida se vislumbra en la producción de India. La producción de cereales de este país es enorme pero no suele estar disponible para el mercado de exportación. Este año se espera que, debido a las necesidades del mercado, destinen parte de su producción al exterior. “Pero no son la madre Teresa de Calcuta y aprovecharán los altísimos niveles de precios de los granos”, apunta el analista de commodities del GCMA. El futuro de los cereales es, por desgracia, algo peor que incierto.