Nallely Hernández | 03 de marzo de 2026
Para los mexicanos, el mayor consumo de jarabe de maíz de alta fructosa ya es una realidad, tanto en el paladar como en las compras al exterior.
De acuerdo con datos del Banco de México (Banxico), en 2021 México importó jarabe de maíz de alta fructosa por 301.9 millones de dólares; al cierre de 2025, la cifra ascendió a 531.1 millones de dólares, lo que representó un incremento de 76 por ciento en cuatro años.
En términos de volumen, las importaciones pasaron de 875 mil 371 toneladas en 2021 a 1 millón 260 mil 936 toneladas en 2025.
Paralelamente al aumento en las compras externas, el consumo interno también ha ganado terreno. En el ciclo 2021-2022, el consumo nacional aparente, es decir, la producción más importaciones menos exportaciones, fue de 1.29 millones de toneladas.
En términos de volumen, las importaciones pasaron de 875 mil 371 toneladas en 2021 a 1 millón 260 mil 936 toneladas en 2025.
Paralelamente al aumento en las compras externas, el consumo interno también ha ganado terreno. En el ciclo 2021-2022, el consumo nacional aparente, es decir, la producción más importaciones menos exportaciones, fue de 1.29 millones de toneladas.
Para el periodo 2024-2025, la cifra ascendió a 1.66 millones de toneladas, según datos retomados de la Comité Nacional para el Desarrollo Sustentable de la Caña de Azúcar (Conadesuca).
Para Carlos Blackaller, presidente de la Unión Nacional de Cañeros, es urgente equilibrar el mercado con Estados Unidos.
Señaló que, mientras las exportaciones mexicanas de azúcar están limitadas por cupos, ese país envía libremente jarabe de maíz de alta fructosa a México.
El dirigente explicó que el comercio de fructosa quedó liberalizado con el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), vigente desde 1994, mientras que el azúcar se rige por acuerdos de suspensión, luego de que Estados Unidos acusara a México de prácticas de dumping. Esto, afirmó, coloca al País en desventaja.
«Una de las propuestas es establecer un esquema espejo: entra fructosa a México y va azúcar a Estados Unidos», planteó Blackaller.
Añadió que otra alternativa sería fijar un cupo máximo de exportaciones estadounidenses libres de aranceles, tomando como referencia el volumen promedio anual importado por México.
«Hoy la fructosa tiene su principal uso en la industria refresquera mexicana; ahí es donde mayormente se consume. La idea es que exista un volumen reconocido libre de arancel y, una vez rebasado, el excedente pague un arancel», explicó.
Por su parte, Juan Carlos Anaya, director general del Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA), advirtió que las cosechas récord de maíz en EU podrían impulsar aún más la producción de jarabe de maíz de alta fructosa, con México como uno de los principales destinos, desplazando azúcar de caña en la industria de alimentos y bebidas.
«La condición de libre acceso ha permitido que México se consolide como el principal mercado de exportación de jarabe de maíz de alta fructosa de Estados Unidos, fortaleciendo su presencia estructural en la industria nacional de bebidas y alimentos procesados.
«Esto impacta directamente en la reducción de la demanda interna de azúcar, genera mayor presión sobre el balance oferta-demanda del mercado nacional e incrementa los excedentes exportables de azúcar», señaló.
La creciente participación del jarabe de maíz en la industria mexicana, concluyó, profundiza la desigualdad de acceso al mercado y genera un entorno de competencia que impacta directamente en la cadena productiva de la caña y en la industria nacional.
Para Carlos Blackaller, presidente de la Unión Nacional de Cañeros, es urgente equilibrar el mercado con Estados Unidos.
Señaló que, mientras las exportaciones mexicanas de azúcar están limitadas por cupos, ese país envía libremente jarabe de maíz de alta fructosa a México.
El dirigente explicó que el comercio de fructosa quedó liberalizado con el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), vigente desde 1994, mientras que el azúcar se rige por acuerdos de suspensión, luego de que Estados Unidos acusara a México de prácticas de dumping. Esto, afirmó, coloca al País en desventaja.
«Una de las propuestas es establecer un esquema espejo: entra fructosa a México y va azúcar a Estados Unidos», planteó Blackaller.
Añadió que otra alternativa sería fijar un cupo máximo de exportaciones estadounidenses libres de aranceles, tomando como referencia el volumen promedio anual importado por México.
«Hoy la fructosa tiene su principal uso en la industria refresquera mexicana; ahí es donde mayormente se consume. La idea es que exista un volumen reconocido libre de arancel y, una vez rebasado, el excedente pague un arancel», explicó.
Por su parte, Juan Carlos Anaya, director general del Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA), advirtió que las cosechas récord de maíz en EU podrían impulsar aún más la producción de jarabe de maíz de alta fructosa, con México como uno de los principales destinos, desplazando azúcar de caña en la industria de alimentos y bebidas.
«La condición de libre acceso ha permitido que México se consolide como el principal mercado de exportación de jarabe de maíz de alta fructosa de Estados Unidos, fortaleciendo su presencia estructural en la industria nacional de bebidas y alimentos procesados.
«Esto impacta directamente en la reducción de la demanda interna de azúcar, genera mayor presión sobre el balance oferta-demanda del mercado nacional e incrementa los excedentes exportables de azúcar», señaló.
La creciente participación del jarabe de maíz en la industria mexicana, concluyó, profundiza la desigualdad de acceso al mercado y genera un entorno de competencia que impacta directamente en la cadena productiva de la caña y en la industria nacional.
Fuente: El Norte
