Carlos Bojórquez Robles | 30 de junio de 2026.
México continúa ampliando su dependencia del mercado internacional de maíz. De acuerdo con el Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA), durante el periodo enero-mayo de 2026 las importaciones alcanzaron 10.24 millones de toneladas, un incremento de 8.5% respecto al mismo lapso de 2025, cuando sumaron 9.44 millones de toneladas.
Crece la brecha
El aumento refleja una brecha cada vez mayor entre la producción nacional y el consumo interno, particularmente en un contexto donde la demanda de maíz amarillo —utilizado principalmente en la industria pecuaria, alimentos procesados, almidones y otros procesos industriales— mantiene una tendencia creciente.
Sin embargo, el avance de las compras externas también alcanza al maíz blanco, considerado estratégico por su importancia en la alimentación de los mexicanos, lo que coloca al país como el principal importador mundial de ambos tipos de grano.
Para el sector agroalimentario, esta situación no responde únicamente a un fenómeno temporal de mercado, sino a un problema estructural que se ha acumulado durante la última década. Desde 2016, la producción nacional de maíz ha mostrado señales de estancamiento, mientras el consumo continúa aumentando impulsado por la expansión de la industria pecuaria y la demanda alimentaria.
Entre los factores que han limitado la competitividad del productor mexicano destacan las sequías recurrentes, eventos climáticos extremos, el aumento en los costos de producción, la volatilidad de los precios internacionales y una menor rentabilidad derivada de las condiciones cambiarias.
El GCMA señala que la apreciación del peso frente al dólar también ha reducido la competitividad del agricultor nacional, ya que los precios internacionales representan menores ingresos en moneda nacional para los productores, mientras los costos de insumos permanecen elevados.
A esta problemática se suma la insuficiente infraestructura agrícola, principalmente en almacenamiento, riego y logística, además del limitado acceso a tecnologías modernas, semillas mejoradas y herramientas de agricultura de precisión que permitan incrementar los rendimientos por hectárea.
No obstante, uno de los principales retos para el campo mexicano es la falta de certidumbre económica para quienes producen maíz. Miles de agricultores enfrentan dificultades para definir la rentabilidad de sus ciclos agrícolas debido a la ausencia de esquemas sólidos que garanticen ingresos competitivos, comercialización segura y mecanismos de cobertura ante las variaciones del mercado.
Ante este escenario, el organismo plantea que recuperar la competitividad del sector maicero requiere una política pública enfocada en elevar la productividad y no únicamente en atender problemas coyunturales. Entre las acciones necesarias destaca el impulso a variedades e híbridos de mayor rendimiento, mayor acceso a tecnología agrícola, fortalecimiento de la mecanización, ampliación de infraestructura de riego y almacenamiento, así como programas de apoyo que consideren las necesidades de pequeños, medianos y grandes productores.
Para el GCMA, la experiencia internacional demuestra que los países con sectores agrícolas sólidos han construido estrategias permanentes de productividad, innovación y comercialización, permitiendo a sus productores competir en mercados globales.
La creciente dependencia de las importaciones plantea un desafío para la seguridad alimentaria de México. Aunque el mercado internacional permite cubrir la demanda actual, mantener una elevada dependencia externa para abastecer un cultivo básico representa un riesgo ante posibles cambios en precios, disponibilidad mundial o tensiones comerciales.
«La creciente dependencia de las importaciones representa un desafío estratégico para México. La seguridad alimentaria no puede depender exclusivamente de la disponibilidad de granos en el mercado internacional. Incrementar la productividad, garantizar la rentabilidad de los productores y fortalecer la producción nacional son condiciones indispensables para asegurar el abasto futuro de maíz en México», advirtió Juan Carlos Anaya, director general del GCMA.
Fuente: Debate
