Carlos Bojórquez Robles | 20 de agosto de 2026.

El Departamento de Comercio de Estados Unidos (DOC) emitió una determinación preliminar que establece la existencia de dumping en las exportaciones de fresa fresca de invierno procedentes de México, lo cual encendió las alertas en uno de los sectores hortofrutícolas de mayor valor económico del país, al imponer márgenes compensatorios que van de 3.37% a 5.28%.
Determinación comercial
La resolución establece un margen de 5.28% para Driscoll’s Operaciones, 3.37% para Mainland Farms y 4.83% para el resto de los exportadores mexicanos no examinados individualmente. Como parte del procedimiento antidumping, las autoridades estadounidenses instruyeron a su servicio aduanero aplicar estos porcentajes como depósitos en efectivo mientras continúa la investigación, cuya determinación final está programada para el 8 de enero.
Para México, el caso representa mucho más que una disputa comercial. La fresa se ha consolidado como un cultivo altamente productivo y estratégico: durante 2025 alcanzó una producción cercana a 694,000 toneladas, el mayor volumen desde 2019, impulsado principalmente por mejoras en rendimiento, que llegaron a 53.6 toneladas por hectárea, muy por encima del promedio observado en años anteriores.
La producción nacional se concentra principalmente en Michoacán, Baja California y Guanajuato, entidades que generan más del 94% del volumen mexicano. Además de su importancia agrícola, la cadena de cultivo protegido representa una producción directa de 10,888 millones de pesos y un valor agregado bruto superior a los 9,000 millones de pesos, reflejando su capacidad para generar riqueza y empleo en las regiones productoras.
El mercado estadounidense es el principal sostén del sector. Cerca del 58% de la producción mexicana de fresa tiene como destino la exportación y nueve de cada diez fresas frescas que salen del país se comercializan en Estados Unidos, con un valor aproximado de 1,144 millones de dólares durante 2025. Esta dependencia se explica por la ventaja de México para abastecer el mercado durante la temporada invernal, cuando entre noviembre y marzo ocurre entre 80% y 92% de los envíos anuales.
Sin embargo, esa fortaleza también se convierte en una vulnerabilidad. El Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA) estima, mediante un modelo de equilibrio general, que una cuota promedio de 4.83% elevaría alrededor de 3.9% el precio pagado por los compradores estadounidenses, mientras que el precio FOB recibido por los exportadores mexicanos disminuiría apenas 1.36%. El análisis sostiene que la mayor parte del costo sería absorbida por importadores y consumidores de Estados Unidos debido a la limitada disponibilidad de proveedores alternativos durante el invierno, periodo en el que México abastece cerca del 98% de las importaciones estadounidenses de fresa fresca.
El organismo advierte además que este procedimiento reproduce un patrón similar al ocurrido con el tomate mexicano, cuando productores de Florida impulsaron medidas antidumping contra un producto perecedero de exportación. Por ello, considera que la investigación sobre la fresa podría convertirse en un nuevo episodio de protección comercial hacia la horticultura mexicana de contraestación.
Sinaloa mantiene producción marginal para mercado local
En contraste con los grandes estados productores, Sinaloa tiene una presencia reducida en este cultivo. Durante el ciclo Otoño-Invierno 2025/26 apenas se sembraron 11 hectáreas de fresa: 10 en el Valle del Fuerte y una en el Valle de Culiacán, con las variedades Rociera, Adelanto, Americana y Víctor.
El desarrollo del cultivo enfrentó además condiciones climáticas desfavorables por la falta de frío, mientras que la comercialización permanece enfocada principalmente al mercado local. Sólo durante periodos de mayor producción parte de la fruta se envía hacia Mazatlán.
Aunque el caso representa una señal de alerta para el conjunto de las exportaciones hortofrutícolas mexicanas.
“La administración del presidente Donald Trump ha priorizado, a lo largo de esta y otras determinaciones comerciales recientes, la protección de sectores agrícolas concentrados regionalmente y con peso político en estados clave, como es el caso de los productores de fresa y tomate de Florida. Sin embargo, la evidencia cuantitativa disponible indica de manera consistente que la incidencia económica de este tipo de medidas recae mayoritariamente sobre el comprador y el consumidor final estadounidense, y no sobre el exportador mexicano ni, en última instancia, sobre los productores protegidos, cuyo beneficio se limita a una ganancia de participación de mercado interno de magnitud considerablemente menor a la distorsión de precios generada”, comentó Juan Carlos Anaya, director general del GCMA.
“En la práctica, la cuota compensatoria a la fresa mexicana se traducirá en un producto más caro en los anaqueles de Estados Unidos durante la temporada de mayor consumo, sin que ello garantice una mejora proporcional en la posición de la industria estadounidense que motivó la petición”, añadió.
Fuente: Debate
