Columna Digital: Sector agroalimentario enfrenta nueva duda tras fallo de aranceles

Redacción | 21 de febrero de 2026

La reciente decisión de la Suprema Corte de Estados Unidos ha desencadenado un cúmulo de reacciones en el ámbito del comercio agroalimentario internacional. En un fallo clave, que data del 20 de febrero de 2026, el tribunal invalidó los aranceles establecidos durante la administración de Trump, bajo la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA). Sin embargo, una omisión significativa ha dejado en suspenso un monto aproximado de 175,000 millones de dólares que había sido recaudado previamente. Esta situación se convierte en un nuevo foco de incertidumbre, especialmente para el sector agropecuario.

El Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA) ha advertido que esta omisión técnica no es trivial. Posiblemente, abrirá un prolongado frente legal que podría extenderse hasta cinco años. Diversas empresas involucradas en el ámbito agroalimentario, entre ellas importadores y procesadores de granos, oleaginosas, proteínas y energéticos, ya han comenzado a presentar litigios para recuperar los pagos realizados bajo el régimen arancelario que ahora ha sido anulado.

Desde la óptica de las empresas, el impacto inicial se traducirá en cambios contables, ya que los posibles reembolsos deberán contemplarse como activos contingentes. No obstante, el GCMA aclara que este escenario no influirá de inmediato en los precios que los consumidores finales pagarán. A un nivel más amplio, la eventual devolución de estos recursos podría poner presión sobre las finanzas públicas de Estados Unidos, incrementando el riesgo de que se adopten nuevas medidas compensatorias para mitigar el impacto económico.

A pesar de la invalidez de los aranceles bajo la IEEPA, las normativas proteccionistas estadounidenses continúan vigentes a través de las Secciones 232 y 301. Estas regulaciones persisten en afectar los costos de insumos estratégicos como acero, aluminio y maquinaria, elementos que son fundamentales para la infraestructura y operación del sector agroindustrial.

El análisis del GCMA también señala que para el mercado mexicano, este nuevo contexto legal introduce una fase de incertidumbre regulatoria que podría traducirse en una mayor volatilidad en costos logísticos, tipos de cambio y decisiones de inversión relacionadas con el mercado estadounidense. La prolongada incertidumbre se mantendrá mientras no se establezca un mecanismo claro para el reembolso o una estrategia arancelaria alternativa por parte de las autoridades norteamericanas.

En resumen, el reciente fallo de la Corte, aunque invalida unos aranceles, no resuelve las complicaciones inherentes a la incertidumbre que enfrenta el comercio agroalimentario. La necesidad de un marco claro y estable es más urgente que nunca, ya que las empresas y los mercados deben navegar por un mar de posibles cambios y disputas legales que podrían definir el futuro del comercio internacional.

 

Fuente: Columna Digital

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