Valeria Cortés Alvarado | 26 de octubre de 2026.

El mercado mundial del azúcar recupera fuerza y abre una oportunidad comercial para México, aunque las perspectivas de producción generan incertidumbre. En octubre de 2026, el azúcar crudo registra un aumento promedio mensual del 13,9% y acumula una recuperación del 46,7% respecto del mínimo de junio, según el Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA). Al mismo tiempo, México consiguió una ampliación del 23,6% en su cupo de exportación a Estados Unidos para el ciclo 2026/27, una mejora en las condiciones de acceso que coincide con una menor disponibilidad prevista de azúcar en importantes países productores.
La recuperación de las cotizaciones representa un cambio importante para una actividad que depende tanto de los precios internacionales como de la capacidad de colocar excedentes en el exterior. El Contrato 11, referencia del azúcar crudo en el mercado de Nueva York, también registra una variación interanual positiva del 31,1%. Sin embargo, estos porcentajes describen el comportamiento del mercado internacional y no significan que los productores mexicanos reciban automáticamente aumentos equivalentes por su caña.
El repunte tiene fundamentos productivos. La Organización Internacional del Azúcar (ISO) proyecta un mercado mundial ajustado para la campaña 2026/27, mientras que las estimaciones difundidas por GCMA señalan una reducción del 14,4% en la producción azucarera del Centro-Sur de Brasil, asociada con una mayor proporción de caña destinada a etanol. También influyen las restricciones a las exportaciones de India y las menores cosechas previstas en Tailandia y la Unión Europea. La combinación de estos factores limita la oferta disponible para el comercio internacional.
México amplía sus exportaciones a Estados Unidos, pero enfrenta riesgos productivos
La Secretaría de Economía de México publicó el 7 de octubre un ajuste del cupo máximo de exportación de azúcar hacia Estados Unidos, correspondiente al ciclo comprendido entre octubre de 2026 y septiembre de 2027. Según GCMA, la modificación representa un incremento del 23,6%, una oportunidad para ampliar las ventas al mercado estadounidense. La autorización establece mayores posibilidades de acceso, aunque los embarques efectivos dependerán de la disponibilidad de azúcar, las condiciones comerciales y el cumplimiento de los requisitos establecidos.
México llega a esta nueva campaña después de una recuperación de su producción. La zafra 2025/26 alcanzó 5.325.181 toneladas de azúcar, un crecimiento del 11,6% respecto del ciclo anterior, con aproximadamente 49,6 millones de toneladas de caña procesadas. Estas cifras, recogidas por GCMA, reflejan una mejora en los resultados agrícolas e industriales. No obstante, las primeras perspectivas para 2026/27 son menos favorables: la consultora anticipa una producción inferior tanto a la estimación inicial de los cañeros como a la proyección del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA).
Uno de los principales motivos de preocupación es el amarillamiento de la caña de azúcar, un problema fitosanitario que afecta zonas productoras de Veracruz y presenta nuevos reportes en Tabasco. La Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural de México ha informado afectaciones parciales, mientras el sector sigue de cerca su evolución. La incidencia de enfermedades sobre los cultivos puede comprometer los rendimientos y modificar las expectativas de producción, especialmente cuando las empresas azucareras necesitan asegurar materia prima suficiente para cumplir sus compromisos comerciales.
Precios internacionales y costos: qué puede pasar con la próxima zafra
La evolución del azúcar refinado también refleja cambios en el mercado. El Contrato 5 aumentó un 5,1% mensual durante octubre, aunque su comportamiento fue diferente al del azúcar crudo. Esto redujo la diferencia de precios entre ambos productos respecto de los niveles observados en junio. Para las empresas vinculadas con la comercialización y el procesamiento, esa relación resulta importante porque influye sobre las oportunidades de venta y los márgenes de determinadas operaciones.
La industria mexicana también enfrenta presiones sobre sus costos. Para el ciclo 2026/27 se acordó un incremento salarial del 4,1%, mientras el Gobierno reforzó los controles sobre determinadas importaciones mediante permisos previos. Estas medidas se producen después del crecimiento de las compras externas de mezclas que contienen azúcar, un segmento que ha generado preocupación dentro de la cadena productiva. La rentabilidad dependerá de la relación entre precios, gastos industriales y disponibilidad de materia prima.
Otro asunto pendiente es la situación del Ingenio San Pedro, en Veracruz, cuya continuidad operativa mantiene incertidumbre. El fideicomiso estatal informó un avance del 97% en la liquidación de los trabajadores sindicalizados, pero todavía no se concretó la entrega de las instalaciones. La definición sobre esta planta resulta relevante para la actividad cañera vinculada con su abastecimiento, aunque la información disponible no permite establecer cuánto podría modificar la producción nacional.
Los datos oficiales también muestran diferencias entre los precios del mercado mexicano. Según el Sistema Nacional de Información e Integración de Mercados (SNIIM), durante octubre el precio promedio frecuente del azúcar estándar en la Central de Abasto de Iztapalapa se ubicó en aproximadamente 900,76 pesos mexicanos por bulto de 50 kilogramos, mientras que en Tijuana superó los 1.020 pesos. Son referencias mayoristas regionales, no precios pagados al productor, pero permiten observar cómo las condiciones comerciales varían entre plazas.
La próxima campaña estará marcada por una combinación de precios internacionales más favorables, mayor acceso al mercado estadounidense y riesgos sobre la producción nacional. Para aprovechar la ampliación del cupo exportador, México necesitará contar con volúmenes comercializables suficientes y mantener el abastecimiento interno. La evolución sanitaria de los cañaverales de Veracruz y Tabasco, junto con los resultados de la zafra 2026/27, será determinante para conocer cuánto azúcar podrá destinarse efectivamente a los mercados externos.
Fuente: AgroLatam
