Redacción | 03 de noviembre de 2026.

Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA) estimó que la producción mexicana de trigo alcanzará 2.22 millones de toneladas en 2026, después de 1.72 millones en 2025, tras una base deprimida y que todavía deja al país 36.5% por debajo del volumen producido en el año 2000.
Para el organismo especializado en temas del campo, la recuperación requiere atender la rentabilidad, la liquidez y la certidumbre comercial de los productores.
La valoración de GCMA sobre la crisis más severa en 60 años considera la combinación de sequía, contracción de las siembras, elevados costos y deterioro de la capacidad productiva.
Aclaró que el crecimiento porcentual de un año no significa que la crisis esté resuelta. La recuperación no compensa el retroceso acumulado.
El exterior sostiene el abasto nacional
De enero a septiembre de 2026, México importó 4.38 millones de toneladas de trigo, 1.6% menos que en el mismo periodo de 2025.
Para el año completo, GCMA prevé 5.4 millones, frente a aproximadamente 5.7 millones en 2025. Esas compras equivalen a cerca de 72% del consumo estimado; la producción nacional equivale a 29.4%.
Para la industria y los consumidores, la continuidad comercial y logística con ambos socios resulta decisiva.
Recuperar producción nacional competitiva permitiría reducir la exposición a variaciones cambiarias, fletes y disrupciones del suministro.
El trigo cristalino pierde su margen exportador
En el balance abril de 2023–marzo de 2024, México produjo 1.87 millones de toneladas de trigo cristalino y exportó alrededor de 840 mil toneladas, con producción suficiente para atender el consumo humano nacional de esta variedad.
El país combinaba el abasto para sémola y pastas con un excedente exportable relevante.
Para 2026, GCMA estima 0.90 millones de toneladas de cristalino, frente a 0.94 millones de consumo total: 0.81 millones para pastas y 0.13 millones para uso pecuario y otros destinos.
La producción todavía superaría el consumo para pastas considerado de forma aislada, pero quedaría por debajo de la demanda total; el balance también depende de existencias, calidad, exportaciones y logística.
La mayor disponibilidad de agua abre, de acuerdo con la valoración de GCMA, un potencial para duplicar la siembra de trigo en Sonora respecto de la base deprimida.
Es una posibilidad condicionada a las decisiones de los productores, no superficie confirmada ni una previsión de duplicación de la cosecha. La baja rentabilidad y los apoyos pendientes del ciclo anterior reportados por productores limitan el capital de trabajo y la disposición para sembrar.
El agua es indispensable, pero también lo son conocer oportunamente el ingreso esperado, los costos, las condiciones de financiamiento y los plazos efectivos de pago.
El próximo ciclo y los precios exigen decisiones oportunas Para el OI 2026/27, el reporte de octubre proyecta 2.22 millones de toneladas a escala nacional, 4.1% más que en 2025/26.
Fuente: Central Municipal
