Carlos Bojórquez Robles | 26 de octubre de 2026.

La inflación en México repuntó durante la primera quincena de octubre, pero esta vez el campo dejó de ser el principal factor de presión sobre los precios. El encarecimiento de la electricidad, tras concluir el subsidio de verano en 18 ciudades, encabezó las alzas, mientras el jitomate y el limón registraron importantes bajas, de acuerdo con el Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA).
Comportamiento de productos agropecuarios
El organismo señaló que la inflación general anual alcanzó 3.62%, frente al 3.45% registrado en septiembre, luego de un incremento quincenal de 0.41%. Sin embargo, el comportamiento de los productos agropecuarios contrastó con el resultado general, al presentar una disminución de 0.11% durante el periodo, aunque en términos anuales todavía acumulan un aumento de 1.90%.
El principal impulso inflacionario provino de los energéticos y las tarifas autorizadas por el Gobierno, cuyos precios aumentaron 1.85% en la quincena. En particular, la electricidad se encareció 18.51% y aportó 0.215 puntos porcentuales a la inflación general, más de la mitad del incremento de 0.409 puntos reportado para el índice.
El GCMA atribuyó este comportamiento al término del subsidio eléctrico de verano en 18 ciudades del país, por lo que consideró que el repunte inflacionario tuvo un origen acotado y no respondió, en esta ocasión, a una nueva escalada generalizada de los precios agrícolas.
Bajan jitomate y limón
En el sector agroalimentario, el cambio de tendencia se reflejó en dos productos que durante septiembre presionaron los precios al consumidor: el jitomate y el limón.
En la primera quincena de octubre, el jitomate registró una disminución de 3.04%, mientras que el limón cayó 10.43%. Ambos productos se ubicaron entre los genéricos con mayor incidencia a la baja sobre la inflación, con contribuciones de -0.017 y -0.012 puntos porcentuales, respectivamente.
El ajuste también se observó en los precios al consumidor monitoreados por el GCMA. Entre el 12 y el 16 de octubre, el limón disminuyó 12.0% y el jitomate 9.7%, una señal de que la corrección anticipada por el organismo comenzó a reflejarse en los anaqueles.
El comportamiento representa un cambio respecto a septiembre, cuando ambos productos figuraron entre los principales impulsores de las alzas. No obstante, el organismo advirtió que las frutas y verduras todavía acumulan una inflación anual de 11.05%, por lo que las presiones registradas durante el verano no han desaparecido por completo.
Los alimentos procesados frenan su descenso
Otro foco de atención se encuentra en la inflación subyacente, que excluye los precios más volátiles y permite identificar tendencias más persistentest.
Este indicador pasó de 3.75% anual en septiembre a 3.78% en la primera quincena de octubre, con lo que interrumpió una racha de disminuciones que mantenía desde enero.
A su vez, el componente de alimentos, bebidas y tabaco permaneció en 4.57% anual, el mismo nivel de septiembre. Con ello, cortó siete meses consecutivos de descensos, lo que refleja que la moderación de los precios todavía no se consolida en todos los productos que integran la canasta de consumo.
Para el GCMA, este comportamiento merece atención porque, aunque los precios de algunos productos frescos comenzaron a corregirse, persisten presiones en otros componentes de la economía.
Peso débil encarece los insumos del campo
A la presión inflacionaria se suma el comportamiento del tipo de cambio, que puede beneficiar a los productores con ingresos de exportación, pero también encarece los insumos adquiridos en dólares.
Al 16 de octubre, el peso cerró en 18.49 unidades por dólar, una depreciación de 9.6% respecto al nivel más fuerte del año, de 16.87 pesos, alcanzado el 8 de septiembre. En octubre, el tipo de cambio promedia 18.21 pesos por dólar, frente a los 17.17 pesos de septiembre.
Para las actividades agropecuarias, este movimiento representa un factor de riesgo debido a que fertilizantes, materiales de empaque y fletes pueden estar vinculados a costos denominados en dólares.
Aunque un peso más débil puede mejorar los ingresos en moneda nacional de los exportadores, el beneficio depende de la estructura de costos de cada actividad y puede reducirse si aumenta el precio de los insumos importados.
Consumo sin recuperación sostenida
El panorama también está condicionado por una demanda interna que todavía muestra debilidad.
De acuerdo con las cifras citadas por el GCMA, la Asociación Nacional de Tiendas de Autoservicio y Departamentales (ANTAD) reportó que las ventas nominales de septiembre en tiendas con más de un año de operación disminuyeron 0.3% anual. Fue el cuarto mes consecutivo de retrocesos, aunque la caída se moderó respecto al descenso de 2.7% registrado en junio.
Entre enero y septiembre, las ventas acumularon un crecimiento de 1.4%.
Por su parte, la estimación adelantada del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) indicó que el consumo privado aumentó 0.9% anual en agosto y 0.6% en septiembre, aunque en este último mes retrocedió 0.1% respecto al periodo anterior.
En este contexto, el Banco de México tiene prevista su decisión de política monetaria para el 5 de noviembre, con una tasa de referencia de 6.50%, después de tres reuniones consecutivas sin cambios.
El repunte de la inflación subyacente y la depreciación del peso podrían limitar el margen para nuevos recortes, al mantener latentes los riesgos de mayores presiones sobre los precios.
Fuente: Debate


