Alejandro Ramírez | 23 de octubre de 2026.

CIUDAD DE MÉXICO CDMX 23 DE OCTUBRE DE 2026 (AFN).- La sociedad actual sufre de una peligrosa ceguera agrícola al dar por garantizado el suministro de alimentos, pero no se valora a los agricultores que lo hacen posible a pesar del abandono que padece el sector, esto hace que tal actividad económica sea inviable en el futuro inmediato, y comer en México será cada vez más costoso en la medida en que el campo se debilita, expuso Álvaro López Ríos, secretario general de la Unión Nacional de Trabajadores Agrícolas (UNTA).
Las nuevas generaciones, dijo, ya no quieren sembrar, y la edad promedio del productor mexicano supera los 55 años; además que la falta de rentabilidad, la falta de apoyos del gobierno, el cambio climático y el crimen organizado hacen que los jóvenes migren a las ciudades o a Estados Unidos.
El dirigente de la UNTA informó que el valor del agricultor no es sólo económico, es de seguridad nacional, pues sin ellos el país pierde soberanía y capacidad para alimentar a su propia población.
“El consumidor urbano promedio protesta cuando sube el precio del limón, el aguacate, el jitomate o la tortilla debido a la escasez de cosechas locales, lo que provoca que la canasta alimentaria urbana aumente un 5.5% anual, superando la inflación general del país”, refirió.
Esto quiere decir, subrayó el dirigente de la UNTA, que la caída en la producción y el abandono del campo mexicano ya están impactando de forma directa el bolsillo de los consumidores.
“Pero pocas veces se piensa que el aumento en precios de productos agrícolas se debe a que el agricultor pagó más por fertilizantes, sufrió por la falta de agua o fue extorsionado en las carreteras, además al agricultor se le suele pagar una miseria en el campo, mientras que los intermediarios se quedan con las ganancias”, comentó.
López Ríos advirtió que “en México, si no se garantiza un precio justo por las cosechas, acceso a tecnología ante el cambio climático y seguridad en las zonas rurales, el abandono de las tierras será definitivo”.
La crisis en el campo ha dejado de ser una advertencia teórica y se refleja en pérdidas severas si consideramos datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía a través de la Encuesta Nacional Agropecuaria junto con análisis del Grupo Consultor de Mercados Agrícolas.
La producción general de granos básicos en México, en los últimos 5 años, sufrió una caída acumulada del 13%, lo que equivale a casi 5 millones de toneladas menos de alimentos producidos en tierras mexicanas y esto obligó al país a romper récords de importación comprando el 58% de los granos y oleaginosas que se consumen en el mercado interno.
De acuerdo con el INEGI, los alimentos con los aumentos más severos son: la Cebolla, registró un impactante repunte anual del 89.8%, mientras que el Jitomate subió un 26.7% interanual y productos como el limón y el chayote registraron incrementos mensuales superiores al 20% en periodos de baja disponibilidad lo que ha presionado el gasto de las familias urbanas.
“Cuando falta producción nacional, el país importa alimentos básicos y esto afecta el costo de la comida mexicana al valor del dólar y a los precios de los fletes internacionales”, aseguró el dirigente.
Fuente: Agencia Fronteriza de Noticias

