Carlos Bojórquez Robles | 21 de octubre de 2026.

La baja en las cotizaciones del ganado bovino y de la carne en canal en México responde a múltiples factores, entre ellos una mayor disponibilidad de animales, ajustes en la oferta y la demanda, y dificultades para trasladar las reducciones de precios al consumidor, de acuerdo con el Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA).
Factores de mercado
El organismo consideró que atribuir este comportamiento a las importaciones de carne brasileña simplifica el problema, pues estas representan aproximadamente 3% del consumo nacional, aunque su incidencia puede ser mayor en determinados segmentos de la industria.
La Confederación Nacional de Organizaciones Ganaderas (CNOG) reportó que el precio del ganado de 300 kilogramos descendió de 83 a 72 pesos por kilogramo, una reducción de 13.3%. En tanto, la carne en canal pasó de 125 a entre 107 y 110 pesos por kilogramo, lo que representa una caída de entre 12% y 14.4%.
Según el GCMA, estas disminuciones deben analizarse considerando que las cotizaciones del ganado continúan en niveles históricamente elevados, después de los incrementos asociados con la escasez de animales en Estados Unidos, donde la sequía y la reducción del inventario bovino han presionado los precios.
A este escenario se sumó el cierre de la frontera estadounidense a las exportaciones mexicanas de ganado en pie, lo que modificó la disponibilidad interna de animales y favoreció una mayor oferta para engorda y sacrificio en determinados mercados.
El organismo también identificó una mayor disponibilidad de ganado gordo y carne, debilidad de la demanda y ajustes en los precios relativos de las proteínas animales, factores que pueden incidir en las cotizaciones nacionales.
En materia comercial, la CNOG señaló que entre marzo y agosto ingresaron 56,447 toneladas de carne brasileña, equivalentes a 80.6% del cupo de 70,000 toneladas. Sin embargo, el GCMA sostuvo que ese volumen debe evaluarse frente al consumo total y considerando los diferentes cortes, calidades y destinos industriales.
Además, de acuerdo con la CNOG, entre enero y agosto de 2026 las exportaciones mexicanas de carne bovina crecieron 22.6%, mientras las importaciones disminuyeron 10.9%.
Márgenes bajo la lupa
Uno de los principales cuestionamientos se concentra en la transmisión de precios a lo largo de la cadena. Mientras disminuyen las cotizaciones del ganado y de la carne en canal, el bistec al consumidor se mantiene en referencias de entre 200 y 220 pesos por kilogramo, según los datos presentados por la CNOG.
Para el GCMA, esta diferencia hace necesario examinar cómo se distribuyen los costos y márgenes entre productores, engordadores, rastros, empacadores, distribuidores y comercios. No obstante, advirtió que comparar directamente el precio de la canal con el de un corte al consumidor no permite determinar la utilidad de cada eslabón, debido a los costos de procesamiento, rendimientos y mermas.
Respecto a las importaciones, el organismo coincidió en que los cupos deben sustentarse en balances objetivos de oferta y demanda, condiciones sanitarias y seguimiento comercial, en lugar de restringirse automáticamente.
La prioridad, planteó, debe ser transparentar la formación de precios y fortalecer la productividad, trazabilidad y comercialización de la cadena bovina, sin trasladar innecesariamente mayores costos a los consumidores ni enfrentar a los distintos participantes del sector.
“El problema de la ganadería mexicana no se resuelve cerrando las importaciones de Brasil. Se requiere atender la mayor oferta interna, la debilidad de la demanda, la comercialización y la falta de transmisión de menores precios al consumidor”, señaló Juan Carlos Anaya, director general del GCMA.
“México debe defender la rentabilidad del productor, pero también la competitividad de la industria y el poder adquisitivo de las familias. La política comercial debe basarse en cifras y balances, no en responsabilizar a un solo país de los ajustes del mercado”, añadió.
Fuente: Debate

