Giselle Soriano | 9 de septiembre de 2026.

Aunque el presupuesto de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader) aumentará 17 por ciento en 2027, varios de los principales programas de apoyo a productores enfrentarán recortes de hasta 19.65 por ciento, de acuerdo con un análisis del Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación (PPEF) 2027, elaborado por el Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA).
La consultora destacó que el presupuesto de la dependencia pasará de 75 mil 836.5 millones de pesos en 2026 a 88 mil 758.8 millones el próximo año, por lo que el reto de este incremento presupuestal para Sader debe traducirse “efectivamente, en mayor producción, productividad y rentabilidad”.
Para GCMA, el aumento en la bolsa destinada a Agricultura contrasta con la reducción de recursos para tres de los principales programas agrícolas, que en conjunto perderán 11.3 por ciento en términos reales.
La mayor caída corresponde al programa “Acopio para el Bienestar”, antes “Precios de Garantía”, que pasará de 13 mil millones de pesos en 2026 a 10 mil 445 millones en 2027, es decir que recibirá 2 mil 555 millones menos y una reducción nominal de 19.65 por ciento.
Mientras que el programa “Fertilizantes para el Bienestar” disminuirá de 18 mil 200 millones a 17 mil millones de pesos, equivalente a una baja de 6.59 por ciento; mientras “Producción para el Bienestar” pasará de 17 mil 472 millones a 17 mil millones, 2.7 por ciento menos.
Sin embargo, el GCMA advirtió que una vez descontada la inflación de referencia de 3 por ciento, las caídas se profundizarán: Acopio perderá 22 por ciento; Fertilizantes, 9.3 por ciento, y Producción para el Bienestar, 5.5 por ciento en términos reales.
“El presupuesto debe dejar de medirse por cuánto reparte y comenzar a medirse por cuánto produce”, expuso.
Mientras los tres programas reducen sus recursos, el PPEF 2027 incorpora una bolsa de 8 mil 995.6 millones de pesos para Comercio Justo, que no contó con asignación presupuestaria en 2026.
A esto también se suma un aumento en el “Consumo de Leche Liconsa” que va de mil 539.5 millones a 2 mil 472.1 millones de pesos, que corresponde a un crecimiento de 60.58 por ciento.
En cambio, el “Programa de Abasto Rural Diconsa” bajará de 2 mil 664.1 millones a 2 mil 644.4 millones de pesos y “Adquisición de Leche a Productores Nacionales” disminuirá de 3 mil 72 millones a 3 mil 22 millones.
Ante ello, GCMA consideró que el destino de los recursos obliga a distinguir entre los programas que cumplen una función social y aquellos diseñados para elevar la capacidad productiva del sector.
“Programas de abasto, alimentación y lecherías cumplen objetivos sociales importantes. Pero no pueden sustituir una política dirigida a aumentar la producción agropecuaria. Entregar dinero, fertilizantes o apoyos no es por sí mismo un resultado”, específico.
Ante este panorama, el organismo planteó que la evaluación de los programas debe considerar cambios en rendimiento, costos, ingresos, innovación, eficiencia del agua y sustentabilidad, además del monto de recursos entregados.
Senasica tendrá sólo 114 mdp adicionales
La sanidad agroalimentaria es otro de los rubros que prácticamente no gana recursos frente al crecimiento general de Sader.
El presupuesto conjunto de Sanidad y gasto operativo del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) pasará de 5 mil 86.1 millones de pesos a 5 mil 200.5 millones, apenas 114.4 millones adicionales, equivalente a un incremento nominal de 2.2 por ciento.
Dentro de esa bolsa, el “Programa de Sanidad e Inocuidad Agroalimentaria” permanecerá sin cambios en 3 mil 787.2 millones de pesos; el incremento provendrá del gasto operativo del organismo, que subirá de mil 298.9 millones a mil 413.3 millones.
“Para bovinos, porcinos, aves, leche y huevo, la sanidad debe considerarse un bien público estratégico. México debe fortalecer a Senasica para proteger: producción, inventarios, exportaciones, empleo y acceso a mercados”, indicó.
Además, para frutas y hortalizas, GCMA advirtió que el acceso comercial depende del cumplimiento de protocolos internacionales, por lo que propuso fortalecer laboratorios, inspección, certificación, inteligencia sanitaria y la capacidad de respuesta ante restricciones comerciales.
Y planteó una estrategia de diversificación para disminuir la dependencia de un solo destino y ampliar oportunidades de exportación en Asia, Europa, Medio Oriente y América Latina.
Gasto para desarrollo rural cae 2.7% real
El incremento de Sader tampoco significa que todo el presupuesto vinculado al desarrollo rural tenga el mismo comportamiento, ya que detalló que el Programa Especial Concurrente para el Desarrollo Rural Sustentable (PEC) tendrá 527 mil 22.8 millones de pesos en 2027, frente a 525 mil 634.1 millones aprobados para 2026, apenas mil 388.7 millones adicionales y un crecimiento nominal de 0.3 por ciento.
Con una inflación de referencia de 3 por ciento, GCMA calculó que el PEC tendrá una reducción real de 2.7 por ciento, mientras el presupuesto particular de Sader crecerá 13.6 por ciento real.
Por lo tanto, la composición del gasto también cambia, ya que Bienestar dentro del PEC bajará de 194 mil 104.3 millones a 162 mil 446 millones de pesos, mientras Agricultura y Desarrollo Rural aumentará de 71 mil 423.5 millones a 88 mil 758.8 millones.
¿Qué propone GCMA para los productores?
Más allá de solicitar mayores recursos, el organismo propone recuperar herramientas de comercialización y administración de riesgos para que los agricultores conozcan las condiciones bajo las cuales podrán vender antes de iniciar la producción.
Entre ellas se encuentran Agricultura por Contrato, contratos anticipados de compraventa, bases regionales, coberturas de futuros y opciones, seguros, financiamiento y garantías.
“Antes de sembrar debe existir claridad sobre: quién compra, cuánto compra, bajo qué fórmula de precio y cuáles serán las condiciones de entrega. No se necesita inventar una nueva estructura: hay que recuperar lo que funcionó, mejorarlo y hacerlo transparente y medible”, externó.
A su vez, propuso abandonar una política uniforme para todo el sector y diferenciar los instrumentos según tamaño del productor, región, cultivo y riesgo.
Mientras que para pequeños productores planteó asistencia técnica, organización, financiamiento y apoyos directos; para medianos, herramientas de comercialización, seguros, crédito y coberturas; y para productores comerciales, administración de riesgos, innovación, inversión y acceso competitivo a mercados.
Fuente: Milenio
