Carlos Bojórquez Robles | 29 de agosto de 2026.

La reconversión de maíz a sorgo en Sinaloa puede convertirse en una alternativa para mejorar la comercialización de granos, pero su viabilidad financiera dependerá de que el proyecto de exportación a China se traduzca en contratos, precios y volúmenes garantizados para los productores.
Durante las AgroConferencias de la AARFS, el gerente de Información y Estadística del Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA), Abel Rodríguez, advirtió que el mercado regional de sorgo tiene capacidad para absorber apenas entre 700,000 y 800,000 toneladas, por lo que una producción superior requeriría necesariamente colocar el excedente en mercados externos. El análisis parte de un escenario planteado para el ciclo Otoño-Invierno 2026/27 de hasta 215,050 hectáreas de sorgo, con el que la producción podría alcanzar alrededor de 1.5 millones de toneladas. Sin embargo, bajo ese escenario, aproximadamente la mitad de la cosecha quedaría sin capacidad de colocación en el mercado regional si no se concreta la exportación.
En contraste, con una superficie que genere unas 800,000 toneladas, prácticamente toda la producción podría ser absorbida por el mercado interno regional. El problema es que reducir la superficie de sorgo también limitaría el potencial de la reconversión como estrategia para diversificar la agricultura sinaloense.
Rodríguez explicó que el proyecto de exportación a China es precisamente el factor que podría cambiar esta ecuación. Ya se han enviado embarques de prueba y el grano sinaloense ha tenido una buena aceptación entre compradores chinos, particularmente por su calidad. No obstante, el especialista subrayó que la exportación de más de un millón de toneladas todavía no se ha concretado. Por ello, sembrar 215,000 hectáreas únicamente con la expectativa de que ese mercado se abra implicaría trasladar un riesgo comercial considerable al productor.
Para el GCMA, la solución pasa por recuperar mecanismos de agricultura por contrato, establecer una fórmula transparente de precio, definir bases diferenciales para el sorgo y fijar anticipadamente volúmenes, calidad, fechas de entrega y condiciones de pago. También se requieren coberturas de precios y contratos de compraventa que otorguen certidumbre sobre el ingreso.
El reto financiero es particularmente relevante frente al maíz. Rodríguez señaló que, aun con escenarios de precios atractivos, una elevada producción de maíz podría dejar entre 2.1 y 2.8 millones de toneladas sin comercializar, debido a que el grano regional pierde competitividad frente al producto importado. En este contexto, el sorgo puede funcionar como una válvula de diversificación, pero China tendría que convertirse en un mercado real y recurrente.
Fuente: Debate

