Redacción | 26 de julio de 2026.
El Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) ha tomado una decisión significativa al anunciar la reapertura de las importaciones de ganado bovino procedente de México. Este importante giro en la normativa comercial comenzará a implementarse dentro de 30 días, inicialmente a través del puerto de Douglas, Arizona, y luego se extenderá a dos puertos situados en Nuevo México. La noticia, proporcionada por el Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA), representa un respiro para los ganaderos mexicanos, quienes previamente enfrentaron la suspensión de estas exportaciones.
La interrupción del comercio tuvo consecuencias económicas drásticas. Durante este periodo, México dejó de exportar alrededor de 1,974 millones de cabezas de ganado, lo que se tradujo en una pérdida monumental de 2,400 millones de dólares en divisas. Además, el costo de oportunidad para los ganaderos fue de 592 millones de dólares. Este impacto se reflejó en la valoración del ganado, que se redujo de 1,200 dólares en el esquema de exportación a apenas 900 dólares en el mercado interno.
En el contexto estadounidense, la escasez de ganado provocó una disminución en la ocupación de los corrales de engorda y afectó la producción en las plantas empacadoras. Según las estimaciones, se produjeron 731,000 toneladas métricas menos de carne en canal, con un valor que supera los 6,240 millones de dólares. Este déficit provocó un aumento en los precios al consumidor; por ejemplo, la carne molida alcanzó cerca de 7 dólares por libra, mientras que el sirloin superó los 14 dólares por libra.
Es importante mencionar que la reapertura no está exenta de controversia. Existen posturas divergentes entre los ganaderos de Estados Unidos, quienes, a pesar de la necesidad de abastecimiento, han expresado su oposición a esta medida, citando las fluctuaciones en precios durante la suspensión del comercio.
El Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) incluye la regionalización como un mecanismo clave para manejar riesgos sanitarios sin interrumpir el flujo comercial. Esta reactivación de importaciones implica el establecimiento de protocolos de vigilancia, trazabilidad, inspección y cumplimiento de las normativas bilaterales convenidas.
Con estos movimientos en el comercio de ganado, se abre un nuevo capítulo en las relaciones agrarias entre México y Estados Unidos, marcando no solo un regreso a la normalidad después de una dura pausa, sino también destacando la interdependencia de ambas naciones en el sector agroalimentario. Actualización: datos correspondientes a 2026-07-26 12:16:00.
Fuente: Columna Digital