Carlos Bojórquez Robles | 14 de julio de 2026.
La decisión del gobierno de Estados Unidos de ampliar el uso de la etiqueta ‘Product of USA’ a un mayor número de empresas cárnicas representa un nuevo paso en la estrategia de fortalecimiento de su mercado agroalimentario interno y podría traducirse en mayores desafíos para los exportadores mexicanos, advirtió el Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA).
Estrategia
El reciente anuncio del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) incorpora a diez nuevas empresas al esquema de etiquetado, reservado exclusivamente para productos provenientes de animales nacidos, criados, sacrificados y procesados en territorio estadounidense. Aunque la medida se presenta como un mecanismo de información al consumidor, el GCMA considera que sus efectos van más allá de la transparencia comercial.
De acuerdo con el organismo especializado, esta política envía una señal clara de preferencia hacia el consumo de productos nacionales, respaldada por el propio gobierno estadounidense, lo que puede influir en las decisiones de compra de consumidores, cadenas de autoservicio, distribuidores e incluso compradores institucionales.
Y señala que esta iniciativa no es un hecho aislado, sino parte de una estrategia más amplia mediante la cual Estados Unidos ha fortalecido a su sector agroalimentario con apoyos públicos, incentivos a la industrialización, financiamiento para ampliar la capacidad de procesamiento y campañas dirigidas a promover el consumo de alimentos producidos localmente.
En conjunto, estas acciones configuran un entorno de mayor protección para la producción estadounidense, mientras el país mantiene su exigencia de apertura comercial hacia sus socios internacionales.
Para México, principal proveedor de alimentos del mercado estadounidense y socio estratégico dentro del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), la medida merece un seguimiento puntual, ya que, aunque el etiquetado es voluntario, podría generar ventajas competitivas para los productores estadounidenses y reducir la participación de mercancías importadas en determinados segmentos del mercado.
El impacto potencial resulta especialmente relevante para estados exportadores como Sinaloa, cuya actividad agroalimentaria mantiene una estrecha vinculación con el mercado estadounidense a través de productos hortofrutícolas, pecuarios y agroindustriales. Si bien la nueva disposición está enfocada en la industria cárnica, el precedente podría extenderse hacia otros sectores en los que el origen de los alimentos se convierta en un elemento diferenciador respaldado por políticas públicas.
Ante este escenario, el GCMA considera que la revisión anual del T-MEC debe incorporar un análisis integral de este tipo de políticas internas, evaluando si, en la práctica, generan efectos discriminatorios o distorsionan las condiciones de competencia dentro del mercado regional.
El organismo sostiene que un comercio verdaderamente libre requiere reglas homogéneas, transparencia y reciprocidad entre los socios comerciales, evitando medidas no arancelarias que, aun sin restringir formalmente las importaciones, incentiven el consumo de producción nacional mediante campañas impulsadas por el propio gobierno.
«Estados Unidos fortalece cada vez más su política de Buy American en el sector agroalimentario. México también debe fortalecer una política pública que eleve la competitividad de sus productores, impulse la inversión, la productividad y la promoción de los alimentos mexicanos, para competir en igualdad de condiciones dentro del mercado de Norteamérica», señaló Juan Carlos Anaya, director general del GCMA.
Fuente: Debate