Carlos Bojórquez Robles | 30 de mayo de 2026.
La agroindustria de la caña de azúcar en México entra en una etapa decisiva. El nuevo Programa Nacional de la Agroindustria de la Caña de Azúcar (PRONAC) 2026-2030 reconoce que el sector enfrenta un deterioro productivo derivado de sequías, baja eficiencia y fragmentación del campo, justo en un momento en que el mercado internacional atraviesa una etapa de sobreoferta y precios deprimidos.
Reto estructural
El documento, publicado por el Comité Nacional para el Desarrollo Sustentable de la Caña de Azúcar (Conadesuca), advierte que la producción azucarera nacional cayó de casi 7 millones de toneladas en la zafra 2012/13 a 4.77 millones de toneladas en 2024/25, una disminución superior al 31%, atribuida principalmente a los efectos acumulados de la sequía y a la reducción en rendimientos agrícolas e industriales.
Sin embargo, para el ciclo 2025/26 se proyecta una recuperación relevante. Juan Carlos Anaya, director general del Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA), estimó que la producción nacional alcanzará 5.15 millones de toneladas, impulsada por mejores rendimientos y una mayor eficiencia en la molienda.
«La recuperación productiva observada durante 2025/26 es una señal positiva para cañeros e ingenios; sin embargo, la sostenibilidad económica del sector dependerá cada vez más de su capacidad para acceder a mercados de exportación», señaló.
El PRONAC identifica que el campo cañero mexicano enfrenta problemas estructurales. Más de 80% de los productores trabaja predios menores a cuatro hectáreas, lo que limita el acceso a mecanización, riego tecnificado y economías de escala. Además, alrededor de 60% de la superficie depende del temporal, aumentando la vulnerabilidad frente al cambio climático.
La caída de productividad también es visible en el rendimiento por hectárea. Mientras en 2012/13 se obtenían 78.7 toneladas por hectárea, para 2024/25 el indicador descendió a poco más de 62 toneladas. Paralelamente, disminuyeron los niveles de sacarosa y eficiencia industrial.
A ello se suma un mercado internacional complicado. Brasil, India y Tailandia mantienen una amplia disponibilidad de azúcar que presiona los precios globales, mientras el consumo interno mexicano muestra señales de moderación por cambios en hábitos de consumo y medidas fiscales aplicadas a bebidas azucaradas. El jarabe de maíz de alta fructosa continúa además como un competidor relevante.
En este contexto, el acceso al mercado estadounidense aparece como el principal factor estratégico para el sector mexicano. De acuerdo con Anaya, Estados Unidos mantiene un déficit estructural entre producción y consumo de azúcar, situación que obliga a incrementar importaciones para abastecer a su industria alimentaria.
«La realidad económica demuestra que México y Estados Unidos no son competidores directos en azúcar; son mercados complementarios», sostuvo el especialista.
Actualmente, los Acuerdos de Suspensión vigentes desde 2014 limitan el flujo comercial mediante restricciones de volumen y mecanismos administrativos. Para el director del GCMA, la próxima revisión del T-MEC representa una oportunidad para flexibilizar esos esquemas y ampliar el acceso del azúcar mexicana al mercado estadounidense.
El PRONAC también advierte que cuando México debe colocar mayores volúmenes en el mercado mundial —donde los precios pueden ser hasta tres veces menores que en el mercado nacional— la rentabilidad de productores e ingenios se deteriora rápidamente.
Renovación
Ante este panorama, el programa federal plantea fortalecer el riego tecnificado, renovar plantaciones envejecidas y diversificar variedades más resistentes a sequía y plagas. Actualmente solo se renueva alrededor del 8% de las cepas, cuando la recomendación técnica es de al menos 15%.
Fuente: Debate