Redacción | 27 de mayo de 2026.
El sector agroalimentario ayudó a contener la desaceleración de la economía mexicana durante el primer trimestre de 2026, aunque hacia el resto del año enfrentará desafíos relacionados con la caída de los precios internacionales de los granos, la apreciación del peso, menores márgenes para productores y una menor competitividad de las exportaciones.
Mientras el Producto Interno Bruto (PIB) nacional apenas avanzó 0.2% anual entre enero y marzo, las actividades agroalimentarias crecieron 1.0% y alcanzaron un valor de 2.05 billones de pesos constantes, equivalentes a 8.2% del PIB nacional, de acuerdo con un análisis de la consultoría Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA), con base en cifras del INEGI.
Las actividades primarias reportaron un crecimiento anual de 0.4% y representaron 3.2% de la economía nacional, con un valor de 797.68 mil millones de pesos.
El mayor impulso provino de la actividad pecuaria. La cría y explotación de animales aumentó 3.7% anual y aportó 1.1% del PIB, con lo que se consolidó como el principal motor del crecimiento agropecuario durante el periodo.
En contraste, la agricultura registró una contracción de 1.4% anual y mantuvo una participación de 1.9% del PIB nacional. El GCMA atribuyó este retroceso a condiciones climáticas adversas, menores rendimientos y mayores presiones sobre los costos de producción.
Industria alimentaria evita mayor deterioro
El análisis también mostró debilidad en las actividades secundarias, que retrocedieron 1.2% anual por el menor dinamismo manufacturero e industrial. Sin embargo, algunos segmentos de la agroindustria mantuvieron resultados positivos.
Entre los subsectores con crecimiento destacaron la matanza y procesamiento de carne, con un alza de 1.5%; productos de panadería y tortillas, también con 1.5%; elaboración de azúcares y dulces, con 1.3%; y molienda de granos, semillas, aceites y grasas, con 0.8%.
Por el contrario, la elaboración de productos lácteos cayó 1.4%; la conservación de frutas y verduras descendió 7.1%; y la preparación y envasado de pescados y mariscos disminuyó 4.8%.
El agregado de alimentos, bebidas y tabaco representó 5.0% del PIB nacional, aunque permaneció estancado en términos anuales. Dentro de este grupo, bebidas retrocedió 1.3%, mientras tabaco avanzó 10.1%.
Para los próximos meses, el GCMA advirtió que uno de los principales retos será recuperar la producción de granos básicos, especialmente maíz, cuya tendencia descendente incrementa la dependencia de importaciones y eleva la vulnerabilidad alimentaria del país.
La consultoría señaló que el entorno internacional también presiona al sector por la baja en los precios de maíz, trigo y soya, además de la apreciación cambiaria, factores que reducen ingresos y rentabilidad para los productores mexicanos.
Ante este escenario, propuso impulsar la tecnificación agrícola, mejorar el uso eficiente del agua, fortalecer la infraestructura de almacenamiento y logística, ampliar el acceso a financiamiento y coberturas de riesgo, además de generar mecanismos que otorguen certidumbre y precios justos a los productores de granos.
Fuente: Fortuna y Poder