Carlos Bojórquez Robles | 26 de mayo de 2026.
La temporada agrícola Primavera-Verano comenzó con señales favorables para buena parte del país, impulsada por condiciones de humedad que han permitido adelantar labores de siembra; sin embargo, el comportamiento climático también empieza a generar nuevas preocupaciones para los productores.
Contrastes
De acuerdo con el reciente reporte del Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA), mientras avanza la cosecha OI 2025/26 de maíz en Sinaloa y otras regiones inician su nuevo ciclo productivo, lluvias intensas y fenómenos atípicos ya provocan daños en zonas agrícolas del centro del país.
En el caso de Sinaloa, el reporte destaca un buen avance en la cosecha de maíz. El progreso de las labores permite mantener expectativas positivas sobre la salida del grano hacia el mercado y la logística de comercialización durante las próximas semanas.
Paralelamente, en diversos estados del país ya se observan preparativos y arranque de siembras para el ciclo PV. Guanajuato aparece entre las entidades donde algunos productores comenzaron actividades de manera anticipada, aprovechando niveles adecuados de humedad en el suelo derivados de precipitaciones tempranas.
Sin embargo, el mismo fenómeno que favorece el inicio de las siembras también comienza a mostrar un lado menos favorable. El reporte indica que lluvias intensas y granizadas atípicas en zonas del altiplano, especialmente en Puebla y regiones altas de Veracruz, están causando afectaciones en cultivos de papa y otras hortalizas.
La situación no resulta aislada. De acuerdo con el análisis del GCMA, estos eventos climáticos repiten un comportamiento observado durante la semana previa y muestran un adelanto en el patrón de lluvias respecto al año pasado, cuando las precipitaciones comenzaron a intensificarse hasta junio.
Para los especialistas, el riesgo no se encuentra únicamente en el daño inmediato a los cultivos, sino en la incertidumbre que podría generarse durante los próximos meses. Existe preocupación de que las lluvias adelantadas puedan interrumpirse de forma repentina, provocando un periodo seco que afecte el desarrollo de las siembras PV ya establecidas.
Este escenario podría representar un desafío adicional para productores que toman decisiones de inversión, contratación de insumos y programación de riegos basados en expectativas climáticas relativamente estables. Un arranque húmedo seguido por una interrupción prolongada de precipitaciones podría incrementar costos operativos y reducir rendimientos.
Fuente: Debate