El Sol de Parral: ¿Vale más un becerro en EU que en México? La diferencia de venta que afecta a productores chihuahuenses

Iván Gallardo Vota | 11 de mayo de 2026

Imagina criar un becerro durante meses, invertir en alimentación, veterinario y mano de obra, para que a la hora de venderlo te paguen 300 dólares menos de lo que vale simplemente por no poder cruzar la frontera. Eso es exactamente lo que han vivido miles de ganaderos chihuahuenses desde que se cerró la exportación de ganado bovino a Estados Unidos, una medida que inició por una plaga y que terminó convirtiéndose en una crisis económica de proporciones millonarias para el norte de México.

El detonante fue la detección de casos del gusano barrenador del ganado (GBN) en ejemplares mexicanos, lo que llevó a las autoridades estadounidenses a suspender las importaciones de ganado en pie. Lo que parecía una medida sanitaria temporal se extendió por más de un año, con consecuencias que los productores de municipios como Coronado todavía están absorbiendo.

La diferencia que duele: 300 dólares por cabeza

Los números lo dicen todo. Un becerro destinado a exportación alcanza normalmente alrededor de 1,200 dólares por cabeza en el mercado estadounidense, mientras que al venderse en México el precio baja a cerca de 900 dólares, lo que implica una diferencia de aproximadamente 300 dólares por animal.

Multiplicado por el volumen que maneja Chihuahua, la principal entidad exportadora de ganado del país, esa brecha se convierte en una sangría económica enorme. Juan Carlos Anaya Castellanos, director general del Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA), estimó que durante el cierre no se exportaron 1 millón 560 mil cabezas, lo que generó pérdidas en divisas por más de 1,870 millones de dólares para México, y pérdidas adicionales de hasta 500 millones de dólares directamente para los productores exportadores.

Coronado y el sur de Chihuahua, entre los más golpeados

Los ganaderos del municipio de Coronado esperan con incertidumbre una reapertura de la exportación para aliviar la crisis. Aunque se habla de una eventual reapertura, no se ha definido una fecha. Esta situación no es nueva: en los últimos meses, municipios del sur del estado han visto reducir sus hatos de manera considerable al tener que liquidar animales en el mercado interno a precios castigados.

El impacto no se queda solo en el bolsillo del ganadero. Cuando el ganado chihuahuense no puede salir, inunda el mercado interno, presiona los precios a la baja y desequilibra la cadena productiva de toda la región norte del país.

EU también perdió: el menor inventario desde 1951

Lo que pocos esperaban es que el cierre golpeara con igual o mayor fuerza al otro lado de la frontera. Estados Unidos enfrenta el menor inventario ganadero desde 1951, y al no permitir la importación de ganado mexicano generó una presión adicional que se tradujo en precios históricamente altos de la carne y del ganado en ese mercado.

La falta de esas 1.56 millones de cabezas representó para el mercado estadounidense la pérdida potencial de casi 600 mil toneladas de carne, con un valor cercano a los 5,000 millones de dólares. En otras palabras, mientras los ganaderos chihuahuenses vendían barato en casa, los engordadores del otro lado de la frontera tampoco tenían suficiente ganado para abastecer su mercado.

Una reapertura que se analiza, sin fecha confirmada

La secretaria de Agricultura de Estados Unidos, Brooke Rollins, anunció que ya se analiza una reapertura gradual de la frontera al ganado mexicano, comenzando por cruces específicos y condicionada al control del gusano barrenador.

Para los ganaderos de Chihuahua, esa noticia es alentadora, aunque insuficiente mientras no haya una fecha concreta. La ecuación es clara: con exportación, el becerro vale 1,200 dólares en EU; sin exportación, 900 dólares en México; la pérdida por cabeza es de 300 dólares, sobre un total de 1.56 millones de cabezas no exportadas.

Mientras la frontera permanezca cerrada o con restricciones, esa diferencia seguirá siendo el problema más tangible para quienes viven de la ganadería en el norte del país. La plaga que originó el cierre ya está siendo atendida; la recuperación económica del sector tomará más tiempo.

Fuente: El Sol de Parral

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