Miriam Figueroa | 20 de abril de 2026
El producto se oferta entre 50 y 90 pesos en mercados y tiendas de autoservicio de la ciudad
—¿Cuánto cuesta el kilo de tomate? —preguntó una ama de casa, señalando el producto dentro de las jabas.
—90 pesos, madre— contestó el vendedor.
—Ay, mejor no, gracias— dijo la mujer mientras se retiraba del puesto localizado al interior del Mercado Garmendia, en Culiacán.
Esa es la escena que, según los comerciantes del giro de frutas y verduras, se repite varias veces al día, pues derivado del aumento del costo de algunos productos, las ventas han disminuido hasta un 60 por ciento.
“En el giro de la verdura por los incrementos de los precios, pues ha bajado un 60 por ciento; de decir que la gente que te llevaba un kilo, ahora te lleva tres tomates nomás”, indicó José, quien tiene un local de verdulería en el mercado antes citado.
El comerciante también detalló que el alza en el valor de las verduras se debe, principalmente, a que, durante este ciclo agrícola, los productores que se dedicaban a la siembra de tomate, chile y otros cultivos, disminuyeron el volumen que se plantaba regularmente, aunado a que, lo cosechado en Sinaloa fue exportado a otros estados, pues estos ofrecían mejores precios por los productos.
“Lo que ellos nos han dicho es que hay poca producción, que sembraron poco. Este año no se abastecieron con mucho producto porque los grandes agricultores sembraron menos, y otra es que hizo falta para otros estados y de aquí se lo llevaron, lo pagaban más caro allá en otro estado”, señaló.
Héctor Heredia, productor de tomate que radica en Navolato, afirmó que esta situación fue resultado de una combinación de factores externos e internos que aumentó la demanda de la hortaliza, entre los que destacan la caída en la producción en otras regiones, como Florida, así como una menor capacidad de abastecimiento en Sonora, lo que desembocó en una subida de precios.
“Florida se fregó, no hay tomate en ningún lado. Sonora está en plena producción y no abastece ni el mercado nacional ni el gringo. Eso es lo que sucedió, por eso valen los tomates”, enfatizó.
En términos de rendimiento, destacó que la producción registró una disminución, pues mientras que el ciclo anterior alcanzaba entre 7 mil y 7 mil 500 bultos por hectárea, en la temporada actual estiman alcanzar solo 6 mil.
“El precio del tomate es lo que más impacta”
De acuerdo con datos difundidos en el sitio oficial del Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA), el encarecimiento de estos productos no responde tanto a presiones en la producción, sino a lo que ocurre después, en la ruta que sigue del campo al consumidor.
El organismo subrayó que, durante las últimas semanas se observa un proceso inflacionario, pues aun cuando los precios al productor y de exportación se han mantenido relativamente estables, los incrementos se concentran en los niveles de mayoreo, medio mayoreo y, sobre todo, en el consumidor final.
En el gráfico publicado se evidencia que, mientras el precio pagado al productor se mantiene en 17 pesos por kilo, en autoservicios de la Ciudad de México el producto alcanza los 55.50 pesos por kilo, con un incremento mensual del 51 por ciento; asimismo, en centrales de abasto, el mayoreo se cotiza en 26.15 pesos, y el medio mayoreo en 33.85 pesos. Precios similares se encontraron en Culiacán.
José mencionó que, aunque también aumentó el precio de otras verduras, como la papa y el chile, el incremento que más golpea tanto al consumidor, como al vendedor y el productor, es el del tomate.
Secuelas
Este encarecimiento en los insumos ya comienza a impactar a otros sectores, como el restaurantero, así lo comentó la presidenta de la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (CANIRAC) en Culiacán, Karla Fernanda García Beltrán, quien afirmó que el aumento en la valía de la canasta básica ha representado uno de los principales retos durante el primer trimestre del año.
“Ese ha sido uno también de los tantos retos que hemos tenido durante el inicio de año, en el primer trimestre, por lo tanto, también ya nos estamos preparando. Claro que eso conlleva un resultado y un impacto en el último consumidor”, sentenció.
Explicó que aunque el alza de precios inevitablemente repercute en el consumidor final, los restauranteros han optado por no trasladar el incremento de forma directa a los menús, ya que eso podría desencadenar una baja afluencia de comensales.
Caída anticipada
Tras acusar un comercio desleal, también denominado como “dumping”, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, anunció la aplicación de aranceles hacía la hortaliza mexicana, los cuales entraron en vigor el 8 de agosto del 2025, un mes antes de que se iniciara la siembra del cultivo en el estado.
Esta medida, además de obligar a los exportadores mexicanos a cubrir un impuesto del 17.9 por ciento, también deben respetar el precio mínimo para la venta en el país extranjero, cuyos costos por kilo fueron establecidos en dólares: 1.70 para tomate cherry; 0.95 para tomate bola, con tallo 1.65 y en racimo 1.70; 0.88 para tomate saladette.
Datos de la Confederación de Asociaciones Agrícolas del Estado de Sinaloa (CAADES) indican que en el ciclo otoño-invierno 2025-2026 la superficie sembrada de tomate pasó de 11 mil 500 a 8 mil hectáreas, una caída del 30 por ciento, la cual fue atribuida a la imposición de aranceles, una sequía prolongada y un clima de inseguridad persistente desde el 2024 en las zonas rurales tomateras de Sinaloa, en especial las que se ubican en la región centro-norte del estado.
Fuente: Riodoce