Diario de Querétaro: El “golpe” rojo: el jitomate se dispara y pone en jaque el gasto de las familias queretanas

Tamara Medina | 12 de abril de 2026

Hacer el mandado en Querétaro se ha convertido, para muchos, en un ejercicio de resistencia económica. En los pasillos del Mercado de la Cruz o el de El Tepe, el comentario es el mismo: «el jitomate está por las nubes.»

Lo que hace unos meses se compraba por puños para la salsa o el arroz, hoy se elige con pinceladas, pesando cada pieza como si fuera un artículo de lujo, pues este ingrediente básico se ha vuelto el protagonista de la inflación este 2026. «Lloras cuando te dicen que por 8 jitomates son 63 pesos; además de caros, están todos feos, sin color», dice tristemente Ester Maldonado, luego de pagar su cuenta en uno de los puestos en el Mercado de la Cruz.

Las cifras oficiales respaldan el sentir de la gente. Según el más reciente reporte del INEGI, la inflación en México repuntó al cierre de marzo alcanzando un 4.59 por ciento, pero el verdadero impacto está en el rubro de agropecuarios. El jitomate registró un incremento mensual del 42.01 por ciento, posicionándose como el producto con mayor presión sobre el Índice Nacional de Precios al Consumidor. A esto se suma el tomate verde, con un alza del 16.46 por ciento.

En un recorrido por los mercados públicos de la capital queretana, el panorama es devastador para el bolsillo de las amas de casa y vendedores de comida. Mientras que a inicios de año el kilo de jitomate saladette se podía encontrar entre 18 y 22 pesos, hoy el precio promedio ronda los 55 y 60 pesos, dependiendo de la calidad. En supermercados de la zona, la cifra escala incluso hasta los 65 pesos, lo que representa más del doble de lo que costaba hace apenas unas semanas.

Para las amas de casa, el ajuste es inmediato. «Antes me llevaba dos kilos para la semana; ahorita solo llevo medio kilo y lo rindo con puré de tomate o le pongo más Nortomate a la comida», comenta doña Martha, cliente asidua de los mercados locales.

Pero el golpe más fuerte lo reciben las fondas y los negocios de «comida corrida». Estos establecimientos, que son el motor alimenticio de miles de trabajadores queretanos, utilizan el jitomate como base para casi todo: caldos, guisados, sopas y salsas. Los dueños de estos negocios se enfrentan a un dilema: subir el precio del menú del día o absorber el costo y ver cómo sus ganancias se evaporan entre las cajas de verdura.

Los productores y expertos del Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA) señalan que este fenómeno es una «tormenta perfecta». Factores climáticos extremos en zonas clave como Sinaloa y Michoacán —desde heladas hasta sequías— han reducido la oferta drásticamente. Además, la inseguridad en las carreteras y el aumento en el precio de los fertilizantes (derivado de conflictos internacionales) han encarecido el transporte del campo a nuestras mesas.

Las autoridades de la Profeco, a través de su programa «Quién es Quién en los Precios», confirman que el precio promedio nacional del tomate verde sin cáscara ya ronda los 63 pesos, mientras que el jitomate bola se mantiene en niveles críticos. Aunque se espera que con la entrada de nuevas cosechas el precio se estabilice, por ahora el respiro parece lejano para el consumidor final.

Comparativamente, estamos ante una de las alzas más severas de los últimos años. Mientras que en 2024 y 2025 el jitomate solía bajar de precio durante el invierno por la sobreoferta de exportación, este 2026 la falta de producto ha invertido la tendencia. Es un choque de oferta que, según analistas, no se veía con esta intensidad desde hace más de una década, afectando directamente la canasta de consumo mínimo.

Incluso los vendedores locales sienten la misma frustración que sus clientes. «La gente se enoja con nosotros, pero a nosotros también nos lo dan caro en la Central de Abastos», explica don Beto, locatario de frutas y verduras. Él ha notado que las ventas de jitomate han caído casi a la mitad; la gente prefiere llevar nopales, que bajaron un 8.86 por ciento, o huevo, que dio un pequeño respiro con una baja del 2.69 por ciento.

Por ahora, el consejo en los mercados de Querétaro es buscar alternativas. Sustituir temporalmente el jitomate por purés envasados o aprovechar las ofertas de fin de semana en mercados comunitarios puede ayudar a amortiguar el impacto. Sin embargo, mientras el precio siga «reventando» la inflación, el color rojo del jitomate seguirá siendo, lamentablemente, el color de la alerta en el bolsillo queretano.

Fuente: Diario de Querétaro

Comparte en tus redes:

Suscríbete

Regístrate a nuestra comunidad y recibirás noticias diarias que te ayudaran a mantener tu ventaja estratégica. Es totalmente gratuito.