Venessa Rivas | 26 de enero de 2026
El cierre de la frontera de Estados Unidos a la exportación de ganado mexicano en pie, sumado a los efectos prolongados de la sequía, ha generado un fuerte impacto económico en la ganadería nacional, particularmente en los estados del norte, donde la reducción de hatos y la falta de acceso al mercado estadounidense han provocado pérdidas millonarias y un entorno de alta incertidumbre para los productores.
Álvaro Iván Bustillos Fuentes, presidente de la Unión Ganadera Regional de Chihuahua (UGRCh), señaló que la afectación por el cierre fronterizo es “cuantiosa”, al tratarse de un alto costo de oportunidad para el sector. Explicó que aunque el mercado nacional ha logrado sostener los precios, en Estados Unidos el ganado se paga a niveles récord, lo que impide a los productores mexicanos competir en igualdad de condiciones.
Álvaro Bustillos advirtió que, pese a los fundamentos estructurales sólidos de la industria ganadera, la fuerza del mercado estadounidense ha sido determinante, incluso mencionó cierres y ajustes en empacadoras de carne en estados como Nebraska y California, así como la reducción de turnos en plantas procesadoras de Texas, como el caso de Tyson, lo que refleja la tensión que vive la industria cárnica en ambos lados de la frontera.
El líder ganadero subrayó que México está dejando “en la mesa” alrededor de mil dólares por cada cabeza de ganado que no se ha podido exportar, lo que representa un golpe directo a la rentabilidad del sector, especialmente en un contexto donde la sequía ha obligado a muchos productores a disminuir sus hatos ante la falta de agua y forraje, porque mantenerlos en los corrales es muy costoso. Con las lluvias que se han registrado en los últimos meses se ha podido paliar el impacto.
Por su parte, Juan Carlos Anaya, director general del Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA), estimó que el cierre estadounidense dejó sin salida comercial a más de 1.2 millones de cabezas de ganado entre noviembre de 2024 y diciembre de 2025, lo que se traduce en una pérdida de divisas cercana a los mil 448 millones de dólares para México.
Anaya sostuvo que no existe un riesgo sanitario en el norte del país y calificó el cierre como “un tema más político que técnico”, por lo que consideró viable una reapertura de la frontera bajo los protocolos sanitarios vigentes. Añadió que la medida también ejerce presión sobre Estados Unidos, donde productores y plantas procesadoras dejarían de producir alrededor de 536 mil toneladas de carne, con pérdidas estimadas en 4 mil 52 millones de dólares.
El especialista alertó que esta situación se presenta en el peor escenario de sequía para Estados Unidos desde 1951 y con el menor inventario de ganado en décadas, factores que han elevado los precios de la carne e impactado la inflación tanto en Estados Unidos como en México.
Además, detalló que los ganaderos mexicanos han tenido que asumir costos adicionales por alrededor de 90 millones de dólares en inspecciones, así como pérdidas estimadas en 362 millones de dólares al redirigir sus ventas al mercado doméstico, donde el ganado se paga en promedio 300 dólares menos por cabeza.
Ante este panorama, Álvaro Bustillos insistió en que “la inercia tiene que cambiar”, ya que el sector se encuentra navegando en un entorno de incertidumbre. Anunció que en febrero viajará a Washington para reunirse con Dudley Hoskins, subsecretario de Programas de Mercadeo y Regulación del Departamento de Agricultura de Estados Unidos, además de participar en una reunión binacional en Nashville para abordar temas de acreditaciones sanitarias de brucelosis y tuberculosis.
El presidente de la UGRCh enfatizó la necesidad de un cabildeo más proactivo con las autoridades estadounidenses, al considerar que la comunicación actual se limita a instancias gubernamentales y no fluye hacia la industria. Señaló que los productores buscan tener voz y ser escuchados, para que las autoridades comprendan desde el ángulo productivo el impacto real que estas decisiones están teniendo sobre la ganadería y la economía regional.
La apuesta de los ganaderos de Chihuahua es la engorda y procesamiento de carne a fin de poder exportar a mercados potenciales como en Asia y Canadá. Cabe mencionar que Canadá y Taiwán son dos mercados viables para los ganaderos de la localidad. A ello se suma que hay empresas de alimentos de Japón y Hong Kong interesados en la carne que se produce en Chihuahua, donde la engorda con requerimientos específicos da buen resultado.
Fuente: El Heraldo de Chihuahua