Redacción | 22 de agosto de 2025
El cierre temporal de la frontera de Estados Unidos a las exportaciones del ganado bovino mexicano, a causa de la plaga del gusano barrenador, ha conducido a México a buscar otras opciones para su producción ganadera, como el sacrificio de los ejemplares y la venta de su carne fresca para la exportación a Estados Unidos y el mercado interno.
Si bien esta opción acordada por el gobierno mexicano con los criadores de ganado constituye una salida temporal ante la imposibilidad de enviar cabezas de bovinos al mercado norteamericano; no obstante, estas modificaciones representan un cambio estructural dentro de esta rama de actividad, para el que no todos los engordadores estaban preparados.
“El gobierno de México está promoviendo un cambio estructural: que las uniones ganaderas exportadoras de estados clave Sonora, Chihuahua y Durango pasen de exportar ganado en pie a engordar, sacrificar, procesar y comercializar carne bajo estándares de Plantas TIF y la certificación de APHIS-USDA para exportar”, refirió la empresa de consultoría Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA), en su reporte “Gusano barrenador: medidas, impactos y estrategias binacionales”.
La exportación de carne fresca plantea un obstáculo, que consiste en que México carece de un sistema de clasificación como el que existe en el mercado de Estados Unidos, que identifica a la carne como select, choice y prime.
Esta situación afecta al precio de la carne de bovino mexicano, a pesar de su buena calidad, ya que ingresa con la clasificación de “no roll”, que se considera inferior a select y choice.
Además, el ganado mexicano que se exporta a Estados Unidos es de “mejor genética”, con lo cual se vende a precios mayores que los promedio del mercado mexicano. De manera que los engordadores no tienen la misma rentabilidad.
En este sentido, México tiene “una oportunidad de industrialización y mayor captación de valor, aunque limitada por la falta de un sistema de clasificación de carne y los precios más bajos en el mercado nacional”, refirió GCMA.
Lo preferible es que México pueda recuperar la autorización para exportar ganado en pie a Estados Unidos, en la medida que los criadores nacionales han demostrado ser eficientes para abastecer al mercado estadounidense y obtener aceptables niveles de rentabilidad.
“No obstante, para el mercado de México y Estados Unidos resulta más conveniente para los ganaderos exportadores mexicanos mantener el negocio de exportar ganado en pie, que es lo que verdaderamente necesita el mercado estadounidense y lo que conocen los productores nacionales. Convertirse en empacadores representa un negocio distinto, ajeno a su experiencia, y significaría perder las ventajas comparativas y competitivas que han consolidado entre ambos países”, agregó GCMA.
De momento, México colabora con el gobierno estadounidense para fortalecer y perfeccionar la crianza del ganado de bovino en territorio mexicano, en aras de erradicar la presencia del gusano barrenador y sus consecuentes daños a la salud animal.
Solo hasta que se compruebe que la plaga se ha controlado y que no representa un riesgo de contaminación para el ganado de Estados Unidos, se podrá autorizar la exportación de cabezas de bovinos criados en nuestro país a mercado norteamericano.
“El papel del gobierno de México debe centrarse en ganarse la confianza de que efectivamente se está combatiendo y se erradicará el gusano barrenador del ganado, condición indispensable para recuperar la dinámica del comercio ganadero bilateral”, concluyó el reporte.
Fuente: Fortuna y Poder